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Torres del Paine, conociendo el extremo sur

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Los amantes de la aventura sueñan con geografías difíciles de alcanzar y alejados de las grandes urbes. Para estos viajeros la Patagonia chilena es un destino ideal.

Autora: Daniela Bussenius

A 3.090 kilómetros al sur de Santiago está Punta Arenas, el centro urbano más importante de la Región de Magallanes y punto de entrada para la mayoría de los turistas que quieren aventurarse en el sur del mundo.

A ella es posible llegar en uno de los numerosos vuelos diarios que conectan a ésta ciudad con el resto de Chile y por tierra a través de una ruta que se pasa por territorio argentino.

Una vez instalados hay una serie actividades que se pueden realizar, partiendo por la infaltable foto al pie del indio del monumento a Hernando de Magallanes, en plena plaza de armas, que asegura a los viajeros un futuro regreso a esta hermosa ciudad.

Otro monumento interesante se ubica en el bandejón central de la avenida Bulnes, formado por 12 figuras que representan al ovejero, una de las actividades típicas de la zona. Siguiendo el recorrido podemos visitar el cementerio, el museo y las diferentes propiedades de Sara Braun, que son parte del gran patrimonio arquitectónico de la zona. Esta mujer además de poseer grandes tierras y dinero, se caracterizó por la extrema crueldad con la cual trató a las diferentes comunidades de indígenas, como onas, selknam y tehuelches.

Otro lugar de distracción dentro de la ciudad es la zona franca. Aquí encontrarán una gran variedad de productos a buenos precios, especial para comprar algunos recuerdos u objetos prácticos. Para comer, de todas maneras se recomienda el mercado, donde la relación precio/calidad hacen de este lugar una excelente elección. Para las personas que buscan un momento de entretención, show y juegos, la ciudad de Punta Arenas invita a conocer el Casino Dreams, ubicado en O´Higgins 1235.

En las cercanías de la ciudad encontramos el Fuerte Bulnes, la Pinguinera del seno Otway, que se encuentra a 65 kilómetros de Punta Arenas, donde es posible admirar al pingüino magallánico en su hábitat natural.

Para continuar el viaje, nos vamos por tierra, a una distancia de aproximadamente 250 kilómetros para encontramos con la hermosa ciudad de Puerto Natales. Aquí ya se respiran las Torres del Paine. Hay una excelente oferta de hostales y restaurantes que a partir de las 20 hrs. ofrecen el plato típico, cordero al palo, debido a las largas horas que se requieren para su preparación.

En Puerto Natales existe una gran cantidad de casas turísticas que pueden orientar el viaje. Para las personas que le gusta más la aventura y estar más en contacto con la naturaleza hay una serie de circuitos de trekking, tales como la W, que es posible hacerla durante 3 o 4 días dependiendo del ritmo y la capacidad física. También el circuito de la O, que recorre los diferentes refugios en torno al macizo durante 10 días. Otros periplos más livianos se pueden hacer por el día a las bases de las torres y los cuernos, en donde se recomienda alojar en camping u hosterías para realizar de manera más cómoda la jornada. El trekking a la base de las torres dura entre 8 y 10 horas en una caminata intensa, pero que se ve recompensada con el espectáculo que significa estar frente a la laguna Verde, a una altura de 800 metros a los pies de esta impresionante torre de formación natural.

Hay otras formas de conocer el parque, como los full day o cruceros, que nos permiten disfrutar de los glaciares de la región, como el Serrano, Balmaceda y lago Grey. En este último fue donde comenzó el gigantesco incendio que arrasó más de 15 mil hectáreas del parque a fines de 2011. Aún era posible ver a mediados de enero algunos focos todavía amenazantes, debido a la fuerza del viento, aunque ya habían sido controlados gracias al uso de un helicóptero y a un grupo de jóvenes brigadistas que estaban llegando al sector.

Otra de las atracciones de este territorio es la fauna diversa con la que nos encontramos, tales como ñandúes, cóndores, bandurrias, flamencos, patos cortacorriente, pájaros carpinteros y otros. Además de guanacos (o chulengos, como se conocen en la zona), pumas, zorros, liebres, conejos, huemules (estos últimos conforman una comunidad de 40 especies las cuales se encuentran protegidos), etc.

Estas son algunas de las razones por la cuales siento que es un privilegio poder compartir la emoción que tuve de visitar este lugar tan increíble y su vez invitar a todos a conocer un extremo de esta larga y angosta franja de tierra (mar, ríos, cielo, flora, fauna, gente) conocida como Chile.

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Turismo
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Jefe de Contenidos de Revista Sur. Periodista y Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile.

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