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El Reconocimiento de estudios secundarios de los haitianos en Chile tiene TONTON BOUKI, TI MALIS Y TI SENTANIZ.

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Cerramos la semana pasada con la promulgación del acuerdo entre Chile y Haití para el reconocimiento de estudios de enseñanza básica y media. Una buena noticia para los compatriotas haitianos  y también para algunas entidades que deciden colocar su bandera frente a este supuesto triunfo.

En la literatura haitiana, crecimos repitiendo y escuchando los nombres de 3 personajes inventados para describir el funcionamiento de  nuestra sociedad en cuentos  infantiles.

Estos personajes son:

TONTON BOUKI: Quien es caracterizado como el imbécil en los cuentos infantiles. En casi todas las situaciones se ve superficialmente a un TONTON BOUKI ganador, en el comienzo, y termina siempre perdiendo, porque aborda los asuntos sin analizarlos profundamente.

TI MALIS: Se describe como el más inteligente, el que piensa mucho antes de tomar las decisiones, él es el contraste del Pobre TONTON BOUKI.

Ti SENTANIZ: Es el personaje que se comporta de manera servil todo el tiempo, sin autoestima ni personalidad, y ve como única salida, alabar  a las  personas que considera superiores. Este personaje no toma nunca una  decisión aunque la solución  esté en sus manos. Vemos este fenómeno como una esclavitud mental.

Entonces, en  la historia del reconocimiento de estudios de los haitianos, ¿Quién representa TONTON BOUKI? ¿Quién a TI MALIS? Y ¿Quién es TI SENTANIZ?

Desde hace un buen tiempo, los haitianos en Chile, nos quedamos sin la posibilidad de acceder a la educación superior, a pesar de contar con estudios secundarios realizados en Haití, y los profesionales haitianos tampoco tenemos la facultad de ejercer nuestras  profesiones en territorio chileno. Esta situación hace que muchos profesionales haitianos se encuentran cargando sacos de papas en Lo valledor o sacos de cementos en construcciones, muchos profesionales universitarios tienen que volver a cursar estudios básicos y medios para poder tener la posibilidad de volver a  ingresar a la universidad en algún momento. Esta situación provoca el surgimiento de una cantidad importante de cursos técnico-profesionales de corta duración creados para haitianos.

Esta situación (de no reconocer nuestros estudios) nos ha acompañado día a día, desde nuestro arribo a Chile, y en múltiples instancias hemos propuesto un sinfín de alternativas para el reconocimiento de nuestros estudios, fundamentando nuestra argumentación, siempre, en la aplicación de la  CONVENCION DE MEXICO.

La convención de México es un tratado multilateral celebrado en México en enero del año 1902, que  estipula el reconocimiento de estudios profesionales y secundarios de los países firmantes. Haití era uno de estos países  junto con países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana.

En la última reunión que tuvimos con el equipo jurídico de la cancillería chilena, donde nosotros participamos con un equipo de abogados expertos para analizar el tema, nos dimos cuenta que Haití es parte de este acuerdo, pero el parlamento haitiano nunca ratificó el acuerdo. En ese entonces, nos quedamos en informar al gobierno haitiano de la situación  y de la necesidad que tenemos a  que se ratifique el acuerdo, porque  Chile ya lo ratificó.

El asunto fue presentado en diversas instancias, desde canales de televisión, pasando por  ministerios y el senado, donde siempre la convención de México protagonizó nuestro discurso.

Con cada interlocutor las discusiones apuntaban siempre a lo mismo, jóvenes haitianos con muchas ganas de surgir,  víctimas del injusto trato del Estado chileno y, también, un Chile preocupado por la calidad de los profesionales haitianos que, al venir de un país tan pobre, probablemente tenían una educación precaria .

Al descubrir  que el Estado haitiano era parte del problema que enfrentaban nuestros compatriotas para convalidar estudios, decidimos intensificar las acciones para solucionar el tema de raíz, presionando al parlamento haitiano a ratificar la convención de México. Esto representaba una amenaza para Chile, ya que debía enfrentar dos opciones: aplicar y respetar la convención de México, a pesar de todo lo que pudiesen pensar de la educación haitiana, o mantener las restricciones de convalidación a los profesionales haitianos, mostrándose como un país que no se respeta los acuerdos.

No se presentó ninguno de los dos escenarios, ya que las Cancillerías de ambos países lograron un acuerdo en materia educacional, firmado por la Presidenta Bachelet durante su visita a Haití. Este nuevo acuerdo nos deja dos sensaciones:

  • Ante la falta de ratificación, por parte del parlamento haitiano, de la convención de México, la Presidenta decidió buscar una salida humana para los jóvenes haitianos que son los más perjudicados.
  • Frente a las insistencias de las organizaciones haitianos en Chile a que se aplique el acuerdo multilateral de 1902, el estado chileno decide realizar un preemptive self-defence, optando por una sola parte del antiguo acuerdo (reconoce estudios secundarios y evita el reconocimiento de títulos profesionales) a través de otro acuerdo.

Si bien este último acuerdo significa un gran avance para nuestra comunidad, al reconocer estudios primarios y secundarios, nos preocupa que pueda incluir algún artículo que signifique la imposibilidad de que los profesionales haitianos ejerzan en Chile, ante un hipotético reconocimiento de la convención de México.

Nos decepciona que el gobierno haitiano firme un acuerdo ignorando otro más favorable para sus connacionales. Era más fácil ratificar en el parlamento  la convención de México a negociar un tratado que sólo aborda estudios primarios y secundarios. Es muy lamentable que un gobierno firme un acuerdo sin revisar los antecedentes históricos en la materia. De la misma forma que nos decepciona Chile al hacer la asociación simplista entre pobreza y baja calidad educacional (La pobreza que están pensando no puede ser un instrumento para medir la calidad educacional de un país).

Esperamos haber sido suficientemente claro, de manera que los lectores puedan contestar las preguntas planteadas en el texto por sí mismo y agradecemos, obviamente a Chile, por todos los apoyos, las ganas y la comprensión que no recibimos de nuestro propio país.

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Columnas

Vocero de la Plataforma de Organizaciones Haitianas (POH) Vicepresidente de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes Chile

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