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EL ESPEJO…la mirada de una chilena migrante

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La migración, una mirada y un reflejo de la cara oculta de una sociedad, que ve en la llegada de extranjeros los beneficios de un mundo globalizado, pero, que amenaza para algunos las bases de su origen étnico y la base de su economía cotidiana básica.

Moneda de cambio político y una propuesta electoral con vacíos legales y culturales, genera visiones positivas y negativas, que facilitan la discriminación y la segmentación social del color, acento o del prejuicio racial.

Es parte del legado que entrega esta angosta y larga faja de tierra, llamada Chile, cuyo mar, parece reflejar el aislamiento de un pueblo que vivió por años lejos del mundo, gracias a su imponente cordillera y los cambios políticos que marcaron su historia en el continente.

Al mirar este espejo, veo una Mujer-Migrante-Latina, Madre, Esposa, Hija, Hermana, Vecina, un ser humano capaz de compartir y vivir, aportar con su cultura e historia, capaz de dar amor y solidaridad, no encuentro en las diferencias del tono de mi voz o el color de mi piel, un motivo que justifique ser tratada con menos humanidad.

Sin embargo, ¿qué falta para que esta sociedad nos vea como personas iguales?

La falta de información y de conocimiento de la historia de América Latina y del propio Chile, leyes migratorias poco amigables con sus vecinos y las corrientes ideológicas que intentan justificar problemas de mala gestión de los estados, a través de los migrantes, la falta de políticas de estado aportan a la discriminación y la xenofobia, al límite de lo impensado.

Sin duda, todas las estrategias de Chile por abrir su sociedad y economía a través del turismo, exportaciones y otras menos tradicionales como el deporte, dejaran consecuencias de integración entre las naciones de América, que son retribuidas por el intercambio de divisas muy favorable para sus finanzas y también por aquellos que ya partieron al exilio buscando sobrevivir a la represión política o buscando educación y trabajo en otros países.

Chile, me enseñó a amar a mi familia, a sobrevivir a las adversidades, a poder ver el mundo en otro color, a luchar juntos por nuestros derechos, a conocer paisajes únicos, gente única y a formar un hogar, donde la mujer es la formadora y luchadora que da forma al futuro de nuestros hijos e hijas. ¿Quién no tiene una Mujer en su familia con estas características?

Sin embargo, también me mostró una cara del espejo que nunca había vivido antes, algo llamado xenofobia y racismo, palabras que me motivaron a trabajar intensamente a nivel social, a través de organizaciones, tratando de demostrar que podemos contribuir a una mejor sociedad. Descubrí, que no importa la raza o credo, todos tenemos las misas necesidades.

Así, me resisto a creer que las familias en Chile no crean que podemos ser un aporte y no apoyen a nuestros hijos en el colegio o a nuestros ancianos en la enfermedad, porque, ante todo, somos seres humanos y merecemos ser tratados con igualdad y respeto.

Una Mujer-Migrante-Latina siente, sufre, ama y lucha como toda mujer, y pedimos justicia por ley para vivir en derecho, con trabajo, salud y educación para nuestras familias. Por esto, nos oponemos a la explotación que surge de la omisión de la sociedad y sus autoridades por dar solución a esta realidad incuestionable.

Sin embargo, mujer chilena, nuestro mayor anhelo es ser aceptadas por ti, como madres y compañeras, cuando necesites apoyo para reclamar tus derechos y te sientas discriminada por el sistema. Porque las mujeres somos únicas y vivimos las mismas necesidades. Por esto y muchas otras razones, tenemos anhelos comunes que podemos alcanzar luchando juntas hacia un nuevo futuro más tolerante e inclusivo.

Finalmente, migramos buscando mejoras económicas, siguiendo a la familia o al amor, para continuar los estudios, por experimentar nuevos lugares, por ser perseguidos por nuestras condiciones, origen o creencias y huyendo de catástrofes naturales, epidemias o hambrunas, por todo esto, antes de conmemorar este nuevo día de la Mujer, te pido que mires tu reflejo en el espejo y te preguntes “Si tu o tus hijos tuvieran que partir, harías lo mismo que yo?”

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Columnas

María de Lourdes Cáceres Penayo, Contador y Auditor, nacida en Paraguay, reside en Chile desde el 2006 obteniendo la Nacionalidad Chilena desde el año 2015, madre de dos hijos chileno-paraguayo. Militante de Izquierda Libertaria. Aporto a Chile la Ley 20888 que beneficia a niños mayores de 14 años en obtener la nacionalidad chilena. Incursionando en política desde al año 2015. Activista por los derechos humanos, miembro de las siguientes organizaciones: • Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile • AMIGRA – Amigos Migrantes de San Miguel • Mujeres en Red Zona Sur • COSOC SSMS, RM y Minsal

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