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Cuba: el comentario que desató la ira de Radio Nuevo Mundo

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El pasado viernes 20 de noviembre, el programa Chile a Todo Color, que producen en conjunto Revista Sur y ChileAjeno, fue cortado y sacado del aire en la red de emisoras de la Radio Nuevo Mundo. El espacio que trata temas de migración, diversidad e interculturalidad incluye un comentario editorial semanal que presenta el periodista de origen cubano, Álvaro Álvarez.

El tema tratado entonces fue la situación migratoria de los cubanos varados en la frontera de Costa Rica con Nicaragua, después de que las fuerzas militares nicas impidieran el paso de los migrantes por su territorio.

A continuación les presentamos -en texto y en formato audiovisual- el comentario que que molestó a la dirección partidista de la radio, provocando que su director, Julio Ugas Pulgar, cortara el programa para salir al aire leyendo notas oficiales de Cuba y Nicaragua. El espacio radial no fue repuesto al aire.

El proyecto por el que hemos luchado durante varios años continuará en pie en otras emisoras de radio.

 

Cubanos ¿Por qué huyen? ¿Quién tiene la culpa?

Desde el codiciado Caribe, y estando –paradójicamente- a pocos kilómetros de un sueño, arman ligeros equipajes para casi darle la vuelta al hemisferio. A diferencia de otros cientos de coterráneos que se arriesgaron por la directa ruta marítima, éstos cubanos de ahora no huyen en rústicas balsas. Toman aviones con pasaportes legales, pero tanto en La Habana como en Quito saben -desde hace mucho tiempo- que casi todos los que viajan a Ecuador lo hacen para iniciar la ruta de escape. Una vez en Ecuador, bajarán de sus aviones para iniciar la larga e incierta agonía de atravesar por tierra ocho países.

Esos son los cubanos que hoy ponen sus rostros, sus gritos y sus ansias a las noticias que cuentan de la crisis migratoria cubana –y como ya va siendo normal lejos de Cuba- en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Y como siempre ocurre, noticias de cubanos contadas por medios de prensa de todo el mundo, menos de Cuba.

Las posiciones a raíz de este hecho no escapan del tradicional maniqueísmo con que los cubanos asumen su realidad histórica. Excepto los periodistas cubanos que, a través de sus canales oficiales han sido obligados al silencio y a repetir la única y tardía nota oficial, el resto a través de sus blogs o de sus medios en Miami van del blanco al negro; y viceversa.

El Gobierno cubano

En esta historia, sin embargo, hay cuatro partes, hay 4 países, ninguno de los cuatro ingenuos. Ninguno de los cuatro sin responsabilidades. Cuatro países que usan como rehén de sus ideologías y de sus propios conflictos al pueblo –ese vilipendiado pueblo- en nombre del cual se han cometido tantos descalabros. Cuatro países que intentan traspasarse las responsabilidades, sin asumir las propias.

El Gobierno de Cuba, que debiera ser protagonista y primera fuente, primero sumido en un espantoso y doloroso silencio. Ignorando la realidad. Después, aparece fijando posición con una escueta nota de cancillería, donde culpa a los enemigos históricos. Como Poncio Pilatos, y como siempre, lavándose las manos. Cuba se ha acostumbrado al fácil estilo de culpar a los demás y, tradicionalmente, se cruza de brazos para “ver el muerto pasar”. El Gobierno de La Habana ya no cambiará esta acomodada manera que tiene para fijar política interior; y exterior.

El jamón del sándwich

Los otros dos países, aunque algunos tengan posiciones u ofrezcan soluciones que nos gustan, nos usan para patentar sus visiones, sus afectos o sus desafectos con el gobierno cubano, incluso, para echarle leña al fuego en conflictos bilaterales como los que tiene Costa Rica con Nicaragua.

Recordemos que desde 2010 la pelea por la Isla Portillos llevó a que Costa Rica demandara a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia, por temas limítrofes y ambientales. Adicionalmente, Nicaragua declara tener la paternidad sobre la provincia de Guanacaste, actualmente en el mapa nacional costarricense.

Cualquier oportunidad que tenga el Gobierno de Costa Rica para “molestar” a Nicaragua la usará. Y esta, creo, que cayó como anillo al dedo. Por tanto, si bien los cubanos hemos mostrado agradecimiento hacia la decisión del gobierno costarricense de acoger a los nuestros, y hacia las palabras del mismo Presidente Luis Guillermo Solís, no debemos ser ingenuos y saber que al menos en este punto del viaje somos el jamón del sándwich.

Un dolor adicional

¿Qué le hubiera costado a Nicaragua entregarle una visa de tránsito por unos días a estos cubanos que –sean comunistas, capitalistas, apolíticos o «vendidos al capital»- tienen el nombre de Nicaragua tatuado en las vísceras? Por ello, el caso de Nicaragua ha generado mayor indignación entre los cubanos.

Hay un dolor adicional. Les cierran las puertas en un lugar que creían hermano, en una tierra de supuestos amigos, un país que nos desgarró la garganta cantando Canción Urgente a Nicaragua, un lugar donde nuestros hermanos, primos, tíos o padres pusieron su vida en peligro para ayudarlos a que se salvaran del analfabetismo y la ignorancia en que lo dejó sumido la familia Somoza.

Con esta negativa, Nicaragua se suma a ojos cerrados a la minúscula pelea de dos gobiernos enemigos de antaño, donde culpándose entre sí, hacen padecer a sus ciudadanos. Nicaragua y el sandinismo, lógicamente, toman partido.

Si Nicaragua no buscó una solución oportuna y eficiente fue porque a Cuba no le convenía una solución oportuna y eficiente. Para alguna parte del discurso y del relato ideológico cubano servirán esos cientos de cubanos abandonados en el camino de sus sueños.

¿Quién tiene la culpa?

Los hechos de estos días nos han hecho hablar mucho de Nicaragua y Costa Rica; ellos, sin embargo, son los invitados a esta fiesta, los que menos importan, los que tienen las peores ubicaciones en el teatro. Ellos están en la galería para un concierto donde los artistas principales son Cuba y Estados Unidos.

Cualquier solución que encuentren estas dos naciones será transitoria. Transitoria porque esos dos mil cubanos varados, al pasar por Nicaragua, seguirán estando a medio camino, y muy lejos, de su sueño. Y porque el tema migratorio cubano va más allá de este episodio; viene desde hace décadas y continuará, si los actores principales no lo toman en serio poniendo, por delante de sus orgullos, la vida y el bienestar de la gente.

Estados Unidos es culpable de muchas cosas en este mundo, han metido históricamente las narices donde no los han llamado, bien lo sabe América Latina, bien lo sabe Chile, bien lo sabe la misma Cuba. En su política exterior vive más el diablo que Dios, pero Estados Unidos no es culpable de esta situación, ni de la huida del 61, ni de la Camarioca, ni las salidas por el puerto de El Mariel en el 80, ni la de los Balseros en 1994, ni esta nueva ola que no sabemos aún cómo la nombrará la historia. No es culpable Estados Unidos ni lo es la Ley de Ajuste Cubano, esa norma gracias a la cual los nuestros han sido recibidos con más beneficios que sus pares latinoamericanos. ¿No merecen los otros esos beneficios? No es esa la discusión.

En primera persona

Yo me fui de Cuba, hace quince años. Como muchos de esos cubanos busqué la manera de salir sin que fuera riesgosa. Yo la encontré. Ellos no han tenido otra alternativa más fácil. La única diferencia entre ellos y yo es que decidí cumplir mis sueños (al menos, hasta ahora) en un destino distinto al que ellos escogieron, pero me fui/ me vine a un país donde no hay Ley de Ajuste Cubano.

¿Entonces por qué me fui si no había unos cuantos beneficios esperando por mí en el país de destino? Yo me fui por culpa de Cuba, como esos nuestros que están ahora a medio camino. Me vine, como comentó un amigo en las redes socialews, a un lugar donde tuvimos que competir con colombianos, peruanos, europeos, africanos en igualdad de condiciones. ¿Y por qué lo hicimos? Porque los sueños no se podían cumplir dentro.

Mis coterráneos son víctimas de la trata de personas. Cierto. Es el camino que tienen ante gobiernos que NO se preocupan por las vías legales, seguras y humanas para la movilidad de sus ciudadanos, para la emigración, fenómeno consagrado como un derecho universal.

Pero son víctimas también de otras cosas más. De un país y de un sistema, que atado a las utopías de hace medio siglo, les niega la posibilidad de que cumplan sus sueños dentro. Si yo hubiera podido cumplir mis sueños, sin perder mi casa, con la familia a mi lado, sin perderme la muerte de mis abuelas, las enfermedades de mis padres, salir adelante por mí mismo, tener la posibilidad de aportar a mi entorno, ¿yo me hubiera ido? NO. Seguramente, la mayor parte de esos 2 mil cubanos estuvieran hoy en Artemisa, en Guane, en Cárdenas, en Placetas, en Bayamo… orgullosos de lo que son y hubieran podido lograr.

A través de una tardía nota oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores se desentienden de todas las responsabilidades que le tocan. Culpan a Estados Unidos. A veces me da la impresión de que somos un estado más de los yanquis porque, cómo siempre, el culpable está en Washington y nunca en el Palacio de la Revolución de La Habana. Allí siempre está la verdad, allí siempre están los infalibles, porque de tanto repetirlo se convirtieron en dioses y los dioses –a diferencia de los humanos- no se equivocan.

La Revolución Cubana convirtió a Estados Unidos no sólo es el enemigo histórico, sino también en el destino preferido. Por lo menos, contradictorio que la casa del enemigo sea la que más nos gusta.

Cuba dice que pueden volver. Vaya solución. Cómo le vas a ofrecer que vuelvan a personas que prefieren lanzarse a los tiburones, morir víctimas del negocio del tráfico de personas, antes de seguir llevando la vida que tienen.

Cómo te limitas a ofrecer que vuelvas, si durante 40 años les mostraste que no pueden confiar en tal benevolencia, si durante 40 años les quitaste la residencia, la posibilidad de volver a sus casas y cuando lo permitiste, los tuviste fichados por todos, desde la vieja del comité hasta la Seguridad del Estado.

Dicen una verdad, o sea, una verdad a medias. Que estos ciudadanos son víctimas de la politización del tema migratorio. Pero culpan de la politización sólo a la Casa Blanca.

Dicen las autoridades cubanas que se han mantenido en permanente contacto con los gobiernos de los países implicados, con el objetivo de encontrar una solución rápida y adecuada, que tome en consideración el bienestar de los ciudadanos cubanos. Queremos saber qué han conversado, qué solución rápida y adecuada han propuesto. Ya que no tienen periodistas dentro autorizados a preguntarle, se lo preguntamos desde afuera.

Si alguna culpa tiene es no haberse sentado antes con La Habana a buscar las maneras para un flujo ordenado y humano. No estamos hablando de mercancías. Desde 1995 ambos países no conversan sobre migración. Tal vez antes de anunciar con bombos, discursos y platillos las aperturas de las embajadas debían de haber previsto posibles escenarios como este, haberlos prevenido y buscado caminos de forma proactiva antes de que la válvula explotara. Los acuerdos de 1995, está demostrado, son insuficientes.

La culpa definitiva, la gran culpa, la tiene   tiene Cuba y el país insuficiente y deficiente que construyeron para las nuevas generaciones. Esta vez Nicaragua y el Sandinismo se convirtieron en sus cómplices. Pero la crisis humanitaria en la frontera de ticos y nicas es responsabilidad absoluta de la Revolución Cubana.

Esta foto contradice el relato de bienestar y proyecto social justo con el que Cuba se sigue afirmando su modelo, aún en tiempos de incredulidad ¿Quiere la gente escaparse del bienestar y de la justeza máxima? Algo están diciendo los cubanos de ahora, con esta nueva válvula que cada cierto tiempo revienta, para recordarle que están haciendo un modelo de país para unos, excluyendo y olvidando a otros. Y es el momento de una Cuba para todos, inclusiva, que despierte de la guerra fría. Una Cuba donde todos puedan encontrar su sueño, dentro. Hasta ahora Cuba no deja de ser una Isla trasnochada con argumentos trasnochados.

Nota: En el momento de emitido el comunicado los países implicados aún no se sentaban para buscar una solución. Tras la reunión del SICA veremos qué acuerdos toma la región

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