{"id":161612,"date":"2026-08-24T18:00:44","date_gmt":"2026-08-24T18:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistasur.cl\/revistasur.cl\/?p=161612"},"modified":"2026-08-24T18:00:44","modified_gmt":"2026-08-24T18:00:44","slug":"hipersexualizacion-de-los-cuerpos-migrantes-un-acento-no-es-una-invitacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistasur.cl\/revistasur.cl\/2026\/08\/hipersexualizacion-de-los-cuerpos-migrantes-un-acento-no-es-una-invitacion\/","title":{"rendered":"Hipersexualizaci\u00f3n de los cuerpos Migrantes: \u201cUn acento no es una invitaci\u00f3n\u201d"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay frases que en Chile todav\u00eda se pronuncian entre risas, como si fueran bromas inocentes: \u201cLas venezolanas son todas bonitas\u201d, \u201clas colombianas tienen otro cuerpo\u201d, \u201clas caribe\u00f1as son m\u00e1s ardientes\u201d, \u201clas extranjeras son m\u00e1s cari\u00f1osas\u201d o \u201cseguro que vino a buscar marido\u201d. Quienes las dicen pueden llamarlas halagos. Yo no puedo escucharlas as\u00ed. En ellas oigo una forma de clasificar a las mujeres por su nacionalidad, su color de piel, su acento y su posici\u00f3n social; una manera de convertir una historia de vida en un cuerpo disponible para la mirada y el deseo ajenos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La hipersexualizaci\u00f3n de las mujeres migrantes no es un cumplido. Es una reducci\u00f3n que borra sus conocimientos, profesiones, afectos, decisiones y proyectos. Adem\u00e1s, puede preparar el terreno para vulneraciones m\u00e1s graves, como el acoso, la discriminaci\u00f3n laboral, la explotaci\u00f3n, la violencia sexual y el silenciamiento, ya que es sabido que antes de que una agresi\u00f3n sea reconocida como tal, muchas veces hubo una broma tolerada, una insinuaci\u00f3n normalizada o un l\u00edmite que nadie quiso respetar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No hablamos de una realidad marginal. Al 31 de diciembre de 2023 resid\u00edan habitualmente en Chile 1.918.583 personas extranjeras; cerca de 938 mil eran mujeres, equivalentes al 48,9 % de esa poblaci\u00f3n (Instituto Nacional de Estad\u00edsticas [INE] &amp; Servicio Nacional de Migraciones [SERMIG], 2024). Sin embargo, una cifra puede decirnos cu\u00e1ntas son, pero no c\u00f3mo viven. No muestra a la trabajadora que debe soportar comentarios sobre su cuerpo, a la mujer racializada a quien vigilan cuando entra a una tienda, ni a quien teme denunciar porque su documentaci\u00f3n est\u00e1 vencida o en proceso de regularizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Migrar no significa dejar los derechos en la frontera. Aun as\u00ed, pareciera que algunas personas creen que la condici\u00f3n de extranjera les concede permiso para preguntar cu\u00e1nto cobra, tocar sin consentimiento, ofrecer empleo a cambio de favores sexuales o suponer que aceptar\u00e1 aquello que otra mujer rechazar\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Imaginemos una escena cotidiana. Una mujer atiende en un restaurante, una peluquer\u00eda, un almac\u00e9n o un centro de llamadas. Mientras trabaja, un cliente imita su acento, comenta su cuerpo, le pregunta si tiene pareja o insiste en pedirle su n\u00famero. Cuando ella manifiesta incomodidad, escucha: \u201cEra una broma\u201d, \u201cno te enojes\u201d o \u201csi eres bonita, deber\u00edas agradecerlo\u201d. Sin embargo, ella no est\u00e1 en igualdad de condiciones para responder. Depende de ese ingreso y sabe que poner un l\u00edmite puede costarle una propina, una mala evaluaci\u00f3n o incluso el empleo. Su cordialidad laboral es interpretada como coqueteo; su acento, convertido en fantas\u00eda sexual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De este modo, la sexualizaci\u00f3n deja de ser solo una mirada y se transforma en una forma de disciplinamiento, en donde se le exige sonre\u00edr, soportar y callar. Porque si una mujer se defiende, corre el riesgo de ser catalogada como conflictiva, desagradecida o exagerada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pensemos en otras situaciones cotidianas donde la misma violencia puede provenir del interior del lugar de trabajo. Por ejemplo, un empleador afirma que la contrat\u00f3 por su \u201cbuena presencia\u201d; un compa\u00f1ero insiste en invitarla a salir; un supervisor sostiene que las mujeres de su pa\u00eds son \u201cm\u00e1s complacientes\u201d&#8230; A veces, una oferta laboral cambia de significado con el tiempo, cuando se comienzan a incluir exigencias que jam\u00e1s aparecieron en el anuncio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es importante se\u00f1alar que no todas las mujeres migrantes enfrentan estas situaciones desde el mismo lugar. No es igual migrar con recursos y redes de apoyo que hacerlo huyendo de la pobreza, una crisis pol\u00edtica, una cat\u00e1strofe, una persecuci\u00f3n o una relaci\u00f3n violenta. Tampoco es igual contar con residencia regular que vivir con documentos vencidos o tr\u00e1mites pendientes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 2023, alrededor de 336.984 personas extranjeras resid\u00edan en Chile en situaci\u00f3n migratoria irregular, cerca del 17,6 % del total estimado (INE &amp; SERMIG, 2024). La irregularidad no elimina los derechos, pero s\u00ed puede intensificar el miedo a acudir a una instituci\u00f3n, denunciar un delito, exigir un contrato o escapar de una relaci\u00f3n de dependencia. Un agresor sabe aprovechar ese temor, lo que da lugar a frases como: \u201cSi me denuncias, te expulsar\u00e1n\u201d, \u201csin documentos no tienes derechos\u201d, \u201cnadie te va a creer\u201d o \u201cte quitar\u00e1n a tus hijos\u201d. Aunque esas amenazas carezcan de sustento jur\u00eddico, pueden resultar devastadoramente eficaces cuando la mujer se encuentra aislada, desconoce las normas o ya ha sido maltratada por alguna instituci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por eso es imprescindible mirar esta realidad desde una perspectiva interseccional. Crenshaw (1989) mostr\u00f3 que las desigualdades de g\u00e9nero y raza no act\u00faan como compartimentos separados. Una mujer no puede dejar su g\u00e9nero en casa antes de salir a trabajar, desprenderse de su nacionalidad al subir a una micro, borrar su color de piel al entrar a una tienda ni esconder su acento para ser atendida con respeto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ser mujer, migrante, afrodescendiente, pobre, madre, trabajadora informal, lesbiana, trans, ind\u00edgena, estar en situaci\u00f3n de discapacidad o mantener una situaci\u00f3n migratoria irregular puede producir vulneraciones espec\u00edficas cuando esas dimensiones se entrecruzan. La interseccionalidad no pretende establecer qui\u00e9n sufre m\u00e1s; permite comprender por qu\u00e9 la hipersexualizaci\u00f3n de una mujer migrante racializada no puede explicarse solamente como violencia de g\u00e9nero ni \u00fanicamente como xenofobia. En ella confluyen g\u00e9nero, nacionalidad, racializaci\u00f3n, clase y estereotipos hist\u00f3ricos acerca de determinados cuerpos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las cifras nacionales ya muestran un escenario grave: el 41,4 % de las mujeres encuestadas en la IV Encuesta de Violencia contra la Mujer declar\u00f3 haber vivido alguna forma de violencia a lo largo de su vida, y el 21,7 % durante los doce meses anteriores a la medici\u00f3n (Subsecretar\u00eda de Prevenci\u00f3n del Delito, 2020). Sin embargo, muchas estad\u00edsticas no desagregan simult\u00e1neamente nacionalidad, situaci\u00f3n migratoria, racializaci\u00f3n, clase social, orientaci\u00f3n sexual y tipo de violencia. Esa ausencia tambi\u00e9n vulnera, porque aquello que no se registra, dif\u00edcilmente se convierte en prioridad para las pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La precariedad puede alcanzar incluso el lugar que deber\u00eda ofrecer refugio. Una arrendataria sin contrato puede recibir insinuaciones o amenazas del due\u00f1o de la vivienda, y si no acepta sus acercamientos, podr\u00eda perder la habitaci\u00f3n donde vive con sus hijos. Entonces, el hogar deja de ser protecci\u00f3n y se convierte en otro espacio donde alguien intenta controlar su cuerpo y sus decisiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Frente a estas situaciones, las preguntas \u201c\u00bfpor qu\u00e9 no denunci\u00f3?\u201d o \u201c\u00bfpor qu\u00e9 acept\u00f3?\u201d son injustas y demasiado c\u00f3modas. Depositan toda la responsabilidad en quien fue vulnerada, sin preguntarse si entend\u00eda el procedimiento, si le entregaron la informaci\u00f3n, si confiaba en las instituciones, si pod\u00eda faltar al trabajo, si ten\u00eda qui\u00e9n cuidara a sus hijos o d\u00f3nde dormir despu\u00e9s de denunciar. Tal vez deber\u00edamos preguntar por qu\u00e9 el agresor se sinti\u00f3 autorizado, qu\u00e9 hizo el entorno cuando presenci\u00f3 la violencia y si las instituciones ofrecieron una salida real o levantaron un nuevo muro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La sociedad que sexualiza estos cuerpos tambi\u00e9n puede criminalizarlos. Una mujer migrante puede ser considerada deseable y peligrosa al mismo tiempo. Deseable como objeto de consumo sexual, pero amenazante como trabajadora, vecina, madre o integrante de la comunidad. Se le atribuye responsabilidad por la delincuencia, el desempleo o la saturaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, aunque nada en su conducta individual la vincula con esos problemas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo vemos en conversaciones familiares donde alguien afirma que \u201clos extranjeros vienen a quitar el trabajo\u201d; en reuniones de apoderados donde se cuestiona la presencia de estudiantes migrantes; y en redes sociales donde un delito cometido por una persona extranjera sirve para condenar a comunidades completas. Si una mujer responde, alguien le recuerda que \u201csi no le gusta Chile, puede volver a su pa\u00eds\u201d. La frase contiene una idea profundamente antidemocr\u00e1tica, que se\u00f1ala que una persona migrante solo merece permanecer si acepta el abuso en silencio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero agradecer la oportunidad de reconstruir la vida no significa renunciar a la dignidad. La Ley N.\u00ba 21.325 de Migraci\u00f3n y Extranjer\u00eda establece la protecci\u00f3n de los derechos de las personas extranjeras y la promoci\u00f3n de una migraci\u00f3n segura, ordenada y regular, sin discriminaciones arbitrarias (Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 2021). Asimismo, la Ley N.\u00ba 21.675 reconoce las manifestaciones f\u00edsicas, psicol\u00f3gicas, sexuales, econ\u00f3micas e institucionales de la violencia contra las mujeres e incorpora principios como la centralidad en las v\u00edctimas, la autonom\u00eda, la no discriminaci\u00f3n y la prevenci\u00f3n de la victimizaci\u00f3n secundaria (Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 2024).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para una mujer migrante, esos principios deben traducirse en algo concreto: que la escuchen antes de juzgar sus documentos; que no tenga que repetir una y otra vez el episodio m\u00e1s doloroso de su vida; que reciba informaci\u00f3n comprensible; que no la hagan recorrer oficinas como si su sufrimiento fuera un tr\u00e1mite extraviado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n me preocupa que la hipersexualizaci\u00f3n ayude a normalizar la explotaci\u00f3n. Si una sociedad supone que ciertas mujeres son naturalmente sensuales, disponibles o \u201cbuenas para atender hombres\u201d, le resultar\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil reconocer la coerci\u00f3n detr\u00e1s de una falsa oferta laboral o una relaci\u00f3n de dependencia. Esto no significa equiparar autom\u00e1ticamente migraci\u00f3n, trabajo sexual y trata de personas. Significa reconocer que el enga\u00f1o, las amenazas, las deudas, la retenci\u00f3n de documentos, el abuso de una situaci\u00f3n de vulnerabilidad y las restricciones a la libertad pueden utilizarse para someter.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una falsa oferta puede comenzar con un mensaje en una red social, como un anuncio de trabajo como mesera, modelo, promotora, cuidadora o asesora del hogar, con alojamiento incluido, traslado y buen salario. Al llegar, todo cambia. Aparecen deudas por transporte, vivienda o alimentaci\u00f3n; se restringen las salidas; se controlan los ingresos y surge la amenaza de denunciar su situaci\u00f3n migratoria. Ante esos casos, \u00bfqui\u00e9n se beneficia del miedo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi v\u00ednculo con el teatro y con espacios comunitarios me ha permitido acercarme a historias de mujeres que han migrado, trabajado, cuidado, resistido y reconstruido sus vidas en Chile. No me corresponde exponer sus testimonios ni convertir sus experiencias en material de exhibici\u00f3n. S\u00ed puedo decir que esos encuentros me han cambiado la manera de mirar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He visto c\u00f3mo una escena sencilla puede abrir una herida y, al mismo tiempo, una conversaci\u00f3n necesaria, como en una entrevista laboral en la que el empleador observa primero el cuerpo y despu\u00e9s el curr\u00edculum; una trabajadora obligada a sonre\u00edr mientras un cliente imita su acento; una arrendataria que guarda silencio ante las insinuaciones del due\u00f1o porque detr\u00e1s de ella hay ni\u00f1os que necesitan un techo. Cuando esas escenas se comparten, aquello que cada mujer cre\u00eda una experiencia aislada comienza a reconocerse como un patr\u00f3n social. A veces surgen palabras; otras veces, silencios. Ambos merecen respeto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esos espacios me han ense\u00f1ado que escuchar no es exigir detalles traum\u00e1ticos ni transformar el dolor ajeno en espect\u00e1culo. Escuchar es respetar el silencio, permitir que cada persona decida cu\u00e1nto compartir y comprender que ninguna historia necesita ser exhibida para ser verdadera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Detr\u00e1s de cada estad\u00edstica hay una vida concreta, hay una mujer que calcula si el dinero alcanzar\u00e1 para el arriendo; una madre que habla por videollamada con sus hijos en otro pa\u00eds; una trabajadora que cambia su recorrido para evitar a quien la acosa; una profesional que no puede ejercer su carrera; una vecina que toma la mano de otra y la acompa\u00f1a a denunciar. Hay cansancio y miedo, pero tambi\u00e9n coraje, saberes y redes construidas a pulso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por eso ser\u00eda otro error representar a todas las mujeres migrantes como v\u00edctimas pasivas. Ellas sostienen familias dentro y fuera de Chile, crean organizaciones, participan en sindicatos, agrupaciones feministas, espacios territoriales y culturales, y construyen comunidades de cuidado. No necesitan que les \u201cdemos voz\u201d, porque ya la tienen. Lo que falta es que la sociedad y las instituciones aprendan a escucharla y a reconocer su participaci\u00f3n en las decisiones que afectan sus vidas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es necesario articular redes comunitarias e institucionales frente a la trata de personas y otras violencias. Organizaciones sociales, comunidades, universidades y organismos p\u00fablicos deben coordinarse para orientar oportunamente, evitar la revictimizaci\u00f3n e impedir que cada mujer enfrente sola un sistema fragmentado (Urz\u00faa, 2026). Un espacio de escucha digno debe ofrecer seguridad, informaci\u00f3n clara, confidencialidad, consentimiento y posibilidades reales de participaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A veces pensamos que combatir estas violencias requiere \u00fanicamente grandes reformas. Las leyes y las pol\u00edticas p\u00fablicas son indispensables, pero la transformaci\u00f3n tambi\u00e9n comienza en escenas peque\u00f1as: cuando dejamos de imitar un acento; cuando no tocamos un cabello sin permiso; cuando pronunciamos correctamente un nombre; cuando intervenimos ante un comentario sexual; cuando arrendamos una vivienda sin convertir la nacionalidad en sospecha; cuando reconocemos la formaci\u00f3n profesional de quien hoy trabaja lejos de aquello que estudi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n comienza cuando una empresa establece mecanismos seguros para denunciar el acoso; cuando un centro de salud informa sin humillar; cuando una escuela no responsabiliza a estudiantes migrantes por sus problemas de convivencia; cuando los medios dejan de destacar la nacionalidad solo para asociarla con delitos; y cuando una instituci\u00f3n entiende que el estatus migratorio jam\u00e1s debe utilizarse para desalentar una denuncia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No basta con declararnos contra el racismo y la violencia. Debemos revisar las bromas que celebramos, las noticias que compartimos, las miradas que sostenemos y los silencios con los que protegemos a quien agrede.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ninguna mujer deber\u00eda demostrar que es buena, trabajadora, sumisa o agradecida para merecer derechos. No tendr\u00eda que convertirse en una \u201cmigrante ejemplar\u201d para acceder a justicia y respeto. Su dignidad no depende de cu\u00e1nto se adapte, de cu\u00e1nta violencia tolere ni de que su historia nos conmueva lo suficiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Yo no quiero un Chile que reciba a las mujeres \u00fanicamente cuando aceptan los trabajos m\u00e1s precarizados, cuidan en silencio o soportan comentarios sobre sus cuerpos. Quiero un pa\u00eds capaz de reconocerlas como sujetas de derechos, portadoras de saberes y protagonistas de sus propias vidas. La pregunta no es solo cu\u00e1nto pueden adaptarse ellas a Chile, sino cu\u00e1nto est\u00e1 dispuesto Chile a transformarse para convivir con dignidad, diversidad y justicia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Porque un acento no es una invitaci\u00f3n. Una nacionalidad no es consentimiento. La necesidad econ\u00f3mica no convierte el abuso en acuerdo. Un tr\u00e1mite migratorio pendiente no suspende la dignidad. Y ninguna frontera puede volver disponible el cuerpo de una mujer.<\/span><\/p>\n<p><b>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2021). Ley N.\u00ba 21.325 de Migraci\u00f3n y Extranjer\u00eda.<\/span><a href=\"https:\/\/www.bcn.cl\/leychile\/navegar?idNorma=1158549\"><span style=\"font-weight: 400;\"> https:\/\/www.bcn.cl\/leychile\/navegar?idNorma=1158549<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2024). Ley N.\u00ba 21.675: Estatuye medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en contra de las mujeres, en raz\u00f3n de su g\u00e9nero.<\/span><a href=\"https:\/\/www.bcn.cl\/leychile\/navegar?idNorma=1204220\"><span style=\"font-weight: 400;\"> https:\/\/www.bcn.cl\/leychile\/navegar?idNorma=1204220<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Crenshaw, K. (1989). Demarginalizing the intersection of race and sex: A Black feminist critique of antidiscrimination doctrine, feminist theory and antiracist politics. University of Chicago Legal Forum, 1989(1), 139\u2013167.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Instituto Nacional de Estad\u00edsticas, &amp; Servicio Nacional de Migraciones. (2024). Estimaci\u00f3n de personas extranjeras residentes habituales en Chile al 31 de diciembre de 2023. Instituto Nacional de Estad\u00edsticas. <\/span><a href=\"https:\/\/www.ine.gob.cl\/estadisticas\/sociales\/demografia-y-vitales\/demografia-y-migracion\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/www.ine.gob.cl\/estadisticas\/sociales\/demografia-y-vitales\/demografia-y-migracion<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Subsecretar\u00eda de Prevenci\u00f3n del Delito. (2020).IV Encuesta de Violencia contra la Mujer en el \u00c1mbito de Violencia Intrafamiliar y en Otros Espacios (ENVIF-VCM). Ministerio del Interior y Seguridad P\u00fablica.<\/span><a href=\"https:\/\/cead.spd.gov.cl\/estudios-y-encuestas\/\"><span style=\"font-weight: 400;\"> https:\/\/cead.spd.gov.cl\/estudios-y-encuestas\/<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Urz\u00faa, V. (2026, 27 de mayo). Construir red para enfrentar la trata: La experiencia de RATT Chile. Revista Sur. h<\/span><a href=\"https:\/\/www.revistasur.cl\/revistasur.cl\/2026\/05\/construir-red-para-enfrentar-la-trata-la-experiencia-de-ratt-chile\/\"><span style=\"font-weight: 400;\">ttps:\/\/www.revistasur.cl\/revistasur.cl\/2026\/05\/construir-red-para-enfrentar-la-trata-la-experiencia-de-ratt-chile\/<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay frases que en Chile todav\u00eda se pronuncian entre risas, como si fueran bromas inocentes: \u201cLas venezolanas son todas bonitas\u201d, \u201clas colombianas tienen otro cuerpo\u201d, \u201clas caribe\u00f1as son m\u00e1s ardientes\u201d, \u201clas extranjeras son m\u00e1s cari\u00f1osas\u201d o \u201cseguro que vino a buscar marido\u201d. Quienes las dicen pueden llamarlas halagos. Yo no puedo escucharlas as\u00ed. En ellas oigo una forma de clasificar a las mujeres por su nacionalidad, su color de piel, su acento y su posici\u00f3n social; una manera de convertir una historia de vida en un cuerpo disponible para la mirada y el deseo ajenos.<\/p>\n","protected":false},"author":178,"featured_media":161615,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[64],"tags":[1426],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Hipersexualizaci\u00f3n de los cuerpos Migrantes: \u201cUn acento no es una invitaci\u00f3n\u201d - Revista Sur<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Hay frases que en Chile todav\u00eda se pronuncian entre risas, como si fueran bromas inocentes: \u201cLas venezolanas son todas bonitas\u201d, \u201clas colombianas tienen otro cuerpo\u201d, \u201clas caribe\u00f1as son m\u00e1s ardientes\u201d, \u201clas extranjeras son m\u00e1s cari\u00f1osas\u201d o \u201cseguro que vino a buscar marido\u201d. 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