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Rusia: La homofobia legalizada

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De un tiempo a esta parte, un sinnúmero de movimientos sociales europeos han comenzado una verdadera lucha contra la homosexualidad. Bajo el lema de proteger a niños y niñas de lo que ellos entienden como una “enfermedad” -puesta en muchos casos al mismo nivel que la pedofilia- buscan erradicar modelos perniciosos que atenten contra los valores de su concepto de familia “tradicional”.

Estos actos discriminatorios han encontrado cabida legal en el congreso Ruso, donde el pasado mes de Junio, la Duma aprobó sin dificultades una polémica ley relacionada con el tema. Se trata de la ley contra la propaganda homosexual, que en palabras de Elena Mizulina -diputada coautora del texto- explica: “Se prohíbe la difusión de información designada a crear cánones sexuales no tradicionales entre los menores, que haga atractivas las relaciones sexuales no tradicionales y que ofrezca una percepción distorsionada de la igualdad social entre las relaciones sexuales tradicionales y no tradicionales” (1).

De este modo tan particular, intentan proteger a los menores de la exposición a modelos adultos “anormales”. Los argumentos que sostienen esta visión, aluden a un proceso de modelado que no acaba hasta llegada la adultez, por tanto, durante la niñez y adolescencia, es responsabilidad de las autoridades, eliminar de la sociedad las influencias que pudiesen posicionar a la homosexualidad como una alternativa atractiva y normal. Puntualizan a su vez, que las “relaciones sexuales no tradicionales” no están prohibidas en el país, sin embargo éstas, deben vivirse en la intimidad, respetando la ley que acaba de entrar en vigor, de lo contrario deberán atenerse a las multas de dinero estipuladas.

Esta prohibición, en términos prácticos, no permite a personas del mismo sexo besarse en público, participar en manifestaciones relacionadas con el colectivo LGBT, ni hablar con menores sobre homosexualidad. A nivel educativo, ésta prohibición suprime la perspectiva de género, pues ahora lo que se intenta, es reconstruir culturalmente lo que significa y se espera del binomio hombre – mujer.

Colectivos LGBT acusan que éstas medidas han propiciado una serie de actos violentos contra quién se declare homosexual o se descubra que lo es. Dentro de las múltiples denuncias, se repiten las agresiones, que en algunos casos han acabado en muertes; persecuciones vecinales que tienen por objeto, denunciar a sospechosos homosexuales; despidos laborales improcedentes; etc.

Ciertamente, las mencionadas acciones legales que ha tomado el gobierno ruso violan los derechos humamos de miles de personas, que por su condición sexual, están siendo desterrados de la esfera social, como si se tratase de una enfermedad contagiosa o de una perversión con la que se elige vivir. Es, por lo menos, absurdo que a esta altura de la evolución del conocimiento, de la construcción social del mundo, tengamos que ser testigos de como una parte importante de la población mundial, intenta convencerse de que una persona es anormal, por no corresponder a unos atributos construidos socialmente según el sexo biológico con el que nació. Lo verdaderamente anormal es que a ésta altura del partido se plantee que la homosexualidad es una enfermedad, una perversión, cuando el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” -la biblia de la psiquiatría- la elimina de su catálogo de patologías el año 1973, mientras que la ONU, años más tarde, en 1990 confirma la misma acción.

La homosexualidad no es algo que se elige ser, al igual que ser heterosexual, moreno, o alto. La homosexualidad no es la última tendencia en moda, los niños y adolescentes no serán homosexuales porque vean en su entorno que es algo natural, lo serán porque tienen el derecho a ser lo que sienten que son.

El proyecto social que se irgue bajo este tipo de perspectivas es irreal, los seres humanos somos diversos, y esa diversidad debe ser entendida más allá de ser hombre o mujer, debemos “deconstruir” (2) el género para poder entender lo que ha llevado a negar a miles de seres humanos por no encajar en los parámetros que la sociedad culturalmente ha construido a lo largo de los años.

(1) Declaración en el parlamento Ruso.

(2) Analizar la construcción de un concepto a partir de la desarticulación de sus componentes, con la finalidad de mostrar cómo los mecanismos y procesos históricos han llevado a entender una cuestión como tal.

 

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Columnas

Psicóloga Educacional Infanto-Juvenil Universidad de Santiago de Chile. Máster en Intervención Psicosocial Universidad Autónoma de Barcelona

Comentarios a Rusia: La homofobia legalizada

  • Que terrible que existan realidades de este tipo en naciones que supuestamente son desarrolladas, que horrible que aun se piense en que la homosexualidad se contagia, que por ver a dos hombres o dos mujeres besándose en público la población gay aumente. Quizás lo haga, pero sólo por el hecho de vivir en una sociedad más acogedora, mas inclusiva de todos sus participantes y no por un contagio estúpido. La libertad de expresión es un fundamento de cualquier sociedad moderna.
    Grande Priscilla!

    Pablo 25 septiembre, 2013 4:16 pm

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