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La nueva Ley para Trabajadores de Casas Particulares: un paso para la Integración Social de los Migrantes

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Chile no escapa al fenómeno de las migraciones, constituyéndose en un ejemplo del exponencial aumento de movilidad de personas y de población extranjera que elige a nuestro país como destino residencial. Ello ha implicado no sólo tener que “absorber” una situación dada sino que, desde una óptica societal-estatal, enfrentar los nuevos desafíos y amenazas que trae consigo los procesos globalizadores. Los desafíos son, sin lugar a dudas, los más atractivos y los que debieran generar tanto desde las distintas esferas gubernamentales, como desde las organizaciones de la sociedad civil, estrategias incluyentes e innovadoras. Al mismo tiempo, los procesos migratorios, cuando no son dimensionados y evaluados oportunamente por las distintas institucionalidades del Estado[1], provocan conflictos de intereses al interior de los sistemas sociales y de las estructuras gubernamentales; el crecimiento excesivo de la población frente a la falta de desarrollo de las economías nacionales, el aumento de presencia laboral extranjera, el incremento de mano de obra barata, sumados a los problemas radicados por la suma de usuarios en los sistemas de salud, educación, vivienda, entre otros, no sólo son considerados factores de riesgo para los países y la comunidad internacional, sino que también son asumidos como amenazas al desarrollo humano y a la calidad de vida de las personas[2].

En ese sentido, miles de extranjeros residentes en Chile se concentran en labores de servicios básicos, ya sean labores de mano de obra en la construcción, la minería y la agricultura y las labores domésticas, donde un porcentaje importante de migrantes oficia en este rubro. Ahora bien, en base a un estudio elaborado por el Centro de Atención Integral al Migrante (CIAMI), entre mayo de 2004 a mayo de 2011, alrededor de 20.962 casos se registraron para contratar a empleadas domésticas y en menor medida, a enfermeras y cuidadoras de adultos mayores o niños[3]. Estas cifras que datan del año 2011, registran un incremento en sus números y porcentajes en la actualidad, pero sin un estudio actualizado.

Otro dato interesante que nos proporciona este estudio, es acerca de la distribución geográfica que presentan el número de personas que trabajan en estas labores. Dentro de las comunas de la Región Metropolitana que cuentan con mayor presencia de potenciales empleadoras se sitúan Las Condes (24,8% del total de hogares empleadores), superando por más del doble a la comuna que le sigue, que es Providencia (10,7%). En tercer lugar, con una diferencia mínima, se encuentra Vitacura (9,9%), Lo Barnechea (9%), Ñuñoa (8,5%) y La Reina (7%). En séptimo y octavo lugar se ubican comunas periféricas como Peñalolén (5,6%) y Huechuraba (3,6%), seguidas por una pequeña diferencia, por una central, que es Santiago Centro (3,4%)[4]. Es importante lo que señalan estos porcentajes descritos anteriormente, porque se puede desprender que el grueso de las comunas que concentran a las personas de servicios domésticos se encuentran en el sector oriente de Santiago, generado también por el ingreso que presentan las familias de estas comunas.

Observando los datos que analizamos anteriormente, es posible considerar como necesario la creación de una Ley o normativa que amparara el trabajo de las personas de este rubro, considerando la vulnerabilidad social y psicológica que presentan a diario. Es así que la Ley 26.844 sobre Trabajadoras y Trabajadores de Casas Particulares fue promulgada en enero de 2015 y su ejecución se inició el 23 de noviembre del mismo año. La Superintendencia de Seguridad Social de Chile señala que esta Ley es aplicable para todo trabajador que se desempeñe en estas labores, sin exclusión de nacionalidad.

Dada la realidad laboral existente en esta área actualmente en Chile, donde una gran mayoría de migrantes/as se desempeñan en estas labores, se estima de enorme importancia difundir la información con la intención que se convierta en una herramienta más de apoyo a los trabajos que vienen realizando.

Una rápida reseña nos instala en este análisis, destacando que siempre es posible identificar las decisiones que adoptan los trabajadores migrantes cuando inician la búsqueda de espacios laborales en el mercado del trabajo. Esta búsqueda encuentra una explicación en el análisis de diferentes realidades. En Chile las oportunidades se dan precisamente porque trabajos como éste, el de desempeñarse como Trabajadores de Casas Particulares, son desechados por gran parte de los trabajadores nativos que paulatinamenteinician un proceso de incremento de sus  expectativas que los instale en un espacio diferente, que les permita disponer de sus tiempos de distinta manera y que en definitiva los ubique en una posición laboral de mejor reconocimiento social.

Abierta esta brecha, los trabajadores extranjeros y en especial en Santiago, los trabajadores peruanos han podido demostrar aptitudes y condiciones generales óptimas para ganarse la aceptación de los hogares chilenos. Es reconocible, además de su voluntad y disposición, sus habilidades culinarias que han introducido el gusto por los alimentos preparados por ellos.

Aspectos importantes a considerar de la Ley26.844[5].

La Ley 26.844 sobre Trabajadoras y Trabajadores de Casas Particulares explica cómo se norma la labor de las personas que realizan trabajos en casas particulares, tanto puertas afuera como puertas adentro.

Define que se entiende por “Trabajador de Casa Particular” a las personas que se dedican en forma continua, sea de jornada completa o parcial, al servicio de una familia o de una o más personas, en trabajos de aseo o de asistencia del hogar. También se sujetan a estas disposiciones especialesquienes atienden personas con necesidades especiales y choferes.

Señala qué debe considerar el Contrato de Trabajo:

  • Fecha y lugar donde se firma el contrato de trabajo.
  • Individualización de ambas partes (empleador y empleado), considerando Rut,nombres, apellidos y domicilio.
  • Fecha de inicio de actividad.
  • Funciones que debe realizar el trabajador.
  • Domicilio en el que se prestarán las funciones.
  • La obligación de asistencia a las personas que requieran atención o cuidadosespeciales, si es el caso.
  • Tipo de remuneración y monto bruto de ésta.
  • Precisar si el trabajadorserá beneficiado con aguinaldos, bonos y asignación de locomoción u otros beneficios adicionales que el empleador les da como: alimentos, casa, habitación u otros.
  • Duración del contrato (en caso de ser a plazo fijo, indicar cuándo expira).
  • Especificar si el trabajador vivirá en la casa del empleador.
  • Para que el documento sea válido debe contener la firma de ambas partes.
  • El contrato puede ser redactado por el empleador o utilizar los formatos que se venden en librerías.

Por consiguiente, este tipo de iniciativas legales y gubernamentales indican un buen camino hacia un proceso de integración e inserción social de los migrantes que están en nuestro país, considerando los tres pilares que propone el Estado chileno para las políticas migratorias[6]:

  1. Coordinar y facilitar apoyos sectoriales según las necesidades y requerimientos de la población migrante residente en el país.
  2. Firmar acuerdos específicos de colaboración para la implementación de programas sectoriales integrales para la generación de empleo, actividades productivas, capacitación laboral y otras relevantes en el proceso de integración.
  3. Finalmente, elaborar e implementar acuerdos y normas que rijan la inserción, participación y conducta de los migrantes en el país.

Finalmente, para sensibilizar y dar a conocer ésta y otras iniciativas, son importantes las labores de Escuelas de Ciudadanía que eduquen y formen a los migrantes que están en nuestro país en distintas áreas; que los medios de comunicación promuevan espacios de conocimiento público para que todos los ciudadanos y los migrantes sepan cuáles son los derechos y deberes en nuestro país y que sigan existiendo trabajos intersectoriales y cooperativos entre los distintos servicios gubernamentales para consolidar un proceso de inserción e integración de los migrantes en nuestro país.


Columna redactada por Héctor Pezoa Moraga. Profesor y Académico. Director de la Fundación de Integración y Desarrollo Social, FINDES. Max Iriarte Santoro. Cientista Político y Académico.

[1]Ministerios, Servicios de distintas áreas, Intendencias, Gobernaciones y Municipalidades entre otros.

[2]Desafíos para el diseño de una Política Migratoria en Chile. 2012. Documentos de Trabajo de la Fundación de Integración y Desarrollo Social, FINDES. Santiago. Chile.

[3]Correa Verónica y Vidal Dominique. Geografía de la crisis del cuidado en Santiago: una aproximación centrada en la demanda de mano de obra extranjera. Ver en Geografías de la espera. Migrar, habitar y trabajar en la Ciudad de Santiago, Chile 1990 2012. Correa Verónica, BortolottoIdenilson y Musset Alain (editores). 2013. Uqbar Editores. Santiago. Chile

[4]Ibidem.

[5]Para mayor información de la Ley 26.844, visite el sitio web de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile y descargue el documento íntegro de la Ley en http://www.bcn.cl/leyfacil/recurso/trabajadoras-y-trabajadores-de-casa-particular-(nueva-ley)

[6]Gobierno de Chile. Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Lineamientos para una política migratoria en Chile. 2011.

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Columnas

Cientista Político de la Universidad Central. Magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. Docente de las Universidades Miguel de Cervantes, Academia Humanismo Cristiano y Universidad de Chile.

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