Columna Claudio Muñoz
La Reunificación Familiar: un tema pendiente en la legislación chilena – 9 de enero de 2012
Los procesos migratorios la mayoría de las veces tienen características que los hacen particulares, dependiendo de la situación que motiva al migrante a dejar su país de origen, ya sea por factores socio-políticos, étnicos-religiosos, económicos y geográficos; sin embargo, en la generalidad de estos procesos, se observa y analiza a la migración con motivaciones eminentemente laborales.
Algunos procesos migratorios se caracterizan por recibir población migrante de variadas nacionalidades, como lo que sucede en la actualidad con la migración en países como España, Francia e Italia, donde la migración es multicultural proveniente de distintos lugares del mundo. Latinoamérica (Argentina, Perú, Ecuador y Colombia), el Norte de África (Argelia, Túnez y Marruecos), Europa del Este (Rumania, Bulgaria y Países Bálticos), India y Turquía, son algunos de los países que promueven un flujo dinámico y constante hacia estos países de acogida.
Estas tendencias migratorias traen consigo tremendas dificultades o externalidades negativas a los países de acogida, principalmente en materias de integración social, de idiomas y de temas relacionados a la religión y las costumbres. Además, tienen como característica común la instalación y radicación del componente foráneo, es decir, los extranjeros buscan como propósito migrar a estos destinos para mejorar las condiciones de vida, generando una tremenda inversión económica y a la vez, un alto riesgo familiar, que permita mantener de manera constante la relación con su núcleo familiar desde los países de origen. Sin embargo, estos procesos conllevan consigo la reunificación familiar como proceso posterior a la instalación, y posteriormente, la radicación muchas veces de forma definitiva de los migrantes.
Chile y su “todavía” nuevo proceso inmigratorio, tiene algunas características similares con el fenómeno migratorio tradicional descrito anteriormente. En un estudio realizado en el año 2008 por el Ministerio del Interior, más del 70% de la población migrante encuestada señaló que la motivación para elegir a Chile como destino de su migración era por temas económicos- laborales; en el mismo estudio, la motivación por la reunificación familiar sólo alcanza el 9,9% del total de las inclinaciones.
Podemos considerar que el carácter fronterizo – regional de la migración y su componente de cercanía hacia Chile, permite la formación de familias binacionales, que una parte de la familia emigra y la otra se mantiene en el país de origen; observándose en el caso chileno gran parte de la comunidad inmigrante no tiene intenciones reales de residir por un largo plazo en Chile, por eso se pospone la reunificación familiar y por esta razón quizás siempre el inmigrante peruano o boliviano está a la espera de una nueva oportunidad de destino en su proceso migratorio, alimentado por las expectativas laborales y económicas que pueda encontrar. Paralelamente, podemos ver otro antecedente que demuestra la baja reunificación familiar en Chile, entregados por el Censo de Población del año 2002 y otras investigaciones más actuales, donde se repite y se muestra el bajo componente de menores de edad en la inmigración, evidenciándose que el 15 % del total de la población residente migrante es menor de 16 años; además la tasa de adultos mayores también es significativa baja, lo que demuestra que la gran mayoría del componente migratorio viene en edad laboral activa con una clara vocación al trabajo.
A modo de reflexión, podemos ver que la desatención estatal al tema de Reunificación Familiar es el motivo central de la baja intensión de radicación y reunificación; la ausencia de claridad desde el Estado, la rigurosidad y obsolescencia de las leyes migratorias, una sociedad de acogida clasista y discriminadora, el abuso en términos laborales y los elevados índices de desigualdad en nuestro país, incrementan dicho factor al poco desarrollo de aquella tendencia. En general un país en la completa ignorancia de lo relevante que es la migración para el desarrollo económico, social y sobre todo cultural, hace que existan elementos más que necesarios para que el colectivo que elige a Chile como país de destino no sienta que las condiciones son las necesarias para decidir como opción de vida la reunificación familiar.
Migración en Chile: desafíos v/s amenazas – 27 de noviembre 2011
Nuestra región y Chile en particular, no escapan a las generalidades del nuevo escenario internacional; la globalización, las comunicaciones, el tránsito de personas y el libre mercado crean el concepto empleado por Marshall McLuhan de Aldea Global, esto es, que el progreso tecnológico hará que todas las personas del planeta empecemos a conocernos unos a los otros y a intercomunicarnos de manera instantánea directamente. Estos elementos son sin lugar a duda los necesarios para el aumento significativo de la movilidad de personas en el mundo. Chile es un ejemplo del aumento de movilidad de personas y del aumento de población extranjera que elige a nuestro país como destino residencia.
Para entender este crecimiento se puede entregar la siguiente tendencia: el Censo del año 1982 señala que la población extranjera ascendía a 83.805 personas; luego el Censo del año 1992, estima que esta cifra aumenta a 114.531 extranjeros, acentuándose el componente andino en la migración. El último Censo del año 2002, señala que la población de extranjeros residentes en Chile es de 184.464 personas, y complementado con los estudios y estimaciones que elabora el Ministerio del Interior, se observa que en el año 2010 la población inmigrante asciende a 369.000 personas, casi un 100% de crecimiento en los últimos ocho años.
En este contexto, Chile no está aislado de la contingencia, de los nuevos desafíos y nuevas amenazas que traen consigo los procesos globalizadores. Los desafíos son sin lugar a dudas los más atractivos y los que debieran generar tanto desde las esferas gubernamentales, como desde las organizaciones de la sociedad civil, estrategias incluyentes e innovadoras. Por otra parte, las “Nuevas Amenazas” o “Amenazas Emergentes”, son nuevos conceptos instalados en el último tiempo en el escenario internacional y es la manera para identificar aquellas amenazas que no son de naturaleza militar y que no provienen de los Estados. En el sistema internacional existe consenso que esta nueva clasificación está constituida por: el terrorismo; el narcotráfico; los fundamentalismos y los extremismos antidemocráticos; el contrabando de armas, crimen organizado y las migraciones.
Los proceso migratorios, cuando no son dimensionados y evaluados a tiempo por las distintas institucionalidades del Estado, provocan conflictos de intereses al interior de los sistemas sociales y de las estructuras gubernamentales. El crecimiento excesivo de la población frente a la falta de desarrollo de las economías nacionales, el aumento de presencia laboral extranjera, el incremento de mano de obra barata, sumados a los problemas radicados por la suma de usuarios en los sistemas de salud, educación, vivienda, entre otros, no sólo son considerados factores de riesgo para los países y la comunidad internacional, sino que también son asumidos como amenazas al desarrollo humano y a la calidad de vida de las personas.
Es ahí donde la migración y en el caso de Chile la inmigración fronteriza, andina y latinoamericana presenta desafíos en cuanto a los procesos de integración, desafíos económicos y por sobre todo culturales. Es así como a nivel gubernamental el desafío está en la elaboración de una Ley de Migraciones que recoja elementos necesarios como la libertad de residencia, la no discriminación, el acceso en condiciones igualitario a la residencia y a la justicia, y el fortalecimiento de la reunificación familiar.
Finalmente, los desafíos que ofrece la migración son fundamentales y son necesarios asumirlos como temas de futuro para el país y resolverlos transversalmente por los distintos actores. Se debe considerar que evidentemente la inmigración en Chile no representa una amenaza en temas de seguridad nacional, como pasa en otras naciones, pero si se desatiende puede generar conflictos al interior de la sociedad de acogida, un desafío que sin la debida respuesta se puede transformar en una amenaza al orden interno.


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