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¿La humanidad está sujeta a un documento?

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El pasado 3 de octubre muchos quedamos sin palabras tras la noticia del naufragio de una barca frente a la Isla de Lampedusa (Italia). Cerca de 500 personas que ocupaban un minúsculo sitio dentro de esta embarcación, fueron dejadas a su suerte mientras pedían ser auxiliadas. Se trataba de niños y adultos que buscaban un nuevo horizonte, alejados de la pobreza, de las guerras y de los conflictos políticos existentes en sus países.

Los testimonios afirman que antes de naufragar por completo pidieron ayuda a los barcos pesqueros que en ese momento pasaban por el lugar, así como también a las unidades de vigilancia de la zona, pero no fueron socorridos. Esta denegación de auxilio, fue justificada por la ley “Bossi-Finni” promulgada el año 2002 por el presidente de entonces Silvio Berlusconi. Esta ordenanza, básicamente prohíbe favorecer la inmigración ilegal, penalizando con multas a aquellos “ciudadanos” (1) que ayuden de algún modo a ingresar a un inmigrante “ilegal” (2) a territorio italiano. A pesar de esto algunos pescadores locales decidieron hacer caso omiso a la normativa logrando rescatar a 155 personas. Lamentablemente, más de 300, perecieron bajo la mirada de testigos locales.

Una semana más tarde una nueva barcaza volcó cerca de las costas de Sicilia con 250 ocupantes, esta vez no se dudó en prestar auxilio, los ojos de casi todo el mundo cuestionaban la inhumanidad de las acciones anteriores. Aun así, debido a las circunstancias, no fue posible evitar la muerte de otras 34 personas, entre ellos, 10 niños.

Estos hechos desgraciadamente no son aislados, son el pan de cada día del Mediterráneo. Desde hace más de 20 años, unas 25.000 personas han perdido la vida en este tipo de travesías (sin contar el resto de embarcaciones que naufragan sin tener registro de ellas), pero sin lugar a dudas la situación se ha vuelto más compleja a partir del año 2011 cuando estallaron los conflictos en oriente medio.

La mayoría de inmigrantes que intentan llegar a las costas italianas – como una de las puertas de acceso a Europa- provienen de Eritrea, uno de los 10 países más pobres del mundo y por cierto, antigua colonia italiana. También arriban de Libia y Siria, países que en los últimos años han permanecido en constante conflicto bélico. Se entiende por tanto, que a partir de la situación económica, política y social de sus países, intenten buscar asilo en el continente más próximo, aunque esto ponga en serio riesgo sus vidas y deban hipotecar sus bienes para pagar el viaje que bandas organizadas arreglan por no menos de 1600€ por persona.

En cuanto a la respuesta, tanto de Italia como de la UE fue absolutamente vergonzosa. Los primeros, resolvieron otorgar la nacionalidad italiana a los fallecidos en los naufragios, mientras que los sobrevivientes han sido ingresados en centros de internamiento para extranjeros y multados con 5000€ por violar la ley. Por su parte la UE, intervino asegurando que se reforzarán las unidades de seguridad y salvamento en el Mediterráneo, para que una tragedia de estas magnitudes no se vuelva a repetir, sin embargo reafirma que sigue siendo responsabilidad de cada país gestionar sus propias fronteras. Este posicionamiento no hace más que confirmar que el trabajo de Europa está enfocado en construir muros más altos para protegerse de la “amenaza”, del inmigrante “ilegal”.

La historia se repite, países colonizados, despojados de sus riquezas, sumergidos en conflictos, que en la mayoría de los casos son propiciados por el triste interés político, económico y estratégico de países “desarrollados” (3), que aprovechan para sacar usufructo sin importar que los derechos humanos de millones de personas sean violentados una y otra vez. Me parece absolutamente cínica la postura de Europa, que intenta desentenderse de una problemática de la que ha sido responsable por siglos, dando la espalda a seres humanos que intentan escapar de unas condiciones absolutamente injustas.

Lo que ha sucedido en la Isla de Lampedusa es una vergüenza, dejamos morir a personas por su presunta ilegalidad, pero yo me pregunto: ¿Qué habría pasado si en ese mismo sitio hubiese naufragado un barco con “presuntos” europeos?, ¿también se les habría denegado el auxilio?, ¿Cómo es posible que exista una ley que prohíba socorrer a un ser humano por no tener papeles?, ¿La humanidad está sujeta a un documento?

Más allá de las normativas estatales imperantes, no debemos olvidar que los estados lo conforman personas, que apoyan, ignoran o rechazan las políticas existentes, sin embargo los que estamos en contra de éste tipo de políticas al parecer aceptamos que sin más, estos actos inhumanos continúen pasando. De esta forma legitimamos la negación de seres humanos que por el hecho de nacer en un territorio determinado son despojados de sus derechos fundamentales, por no tener papeles.

(1) Entendiéndose cómo la categoría a la que pertenece una persona que es miembro reconocido de una comunidad organizada.

(2) Se entiende que ninguna persona es ilegal.

(3) Por ejemplo el caso de Siria, en el que Rusia, E.E.U.U, Francia, Gran Bretaña, China, entre otros, intervienen y gestionan el conflicto de acuerdo a sus propios intereses.

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Psicóloga Educacional Infanto-Juvenil Universidad de Santiago de Chile. Máster en Intervención Psicosocial Universidad Autónoma de Barcelona

Comentarios a ¿La humanidad está sujeta a un documento?

  • Por el momento creo que lo que se puede hacer es denunciar, hacer ruido e informar a todos que estas cosas pasan y que no pueden seguir ocurriendo!

    Pablo 12 noviembre, 2013 8:45 pm

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