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Modelos migratorios. El caso de Canadá

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Actualmente, Chile se encuentra reformando su política migratoria y pretende transitar a un modelo migratorio centrado en los derechos humanos de los migrantes y una política multicultural 1.

Tener en consideración los modelos migratorios que están utilizando los países que han gestionado una alta inmigración durante los últimos 30 años puede resultarnos de bastante utilidad.

Justamente el propósito de esta serie de columnas, es entregar los aspectos centrales de los modelos migratorios, partiendo por el modelo canadiense, que es uno de los más reconocidos en el mundo, en especial, por la integración que han generado sus políticas multiculturales.

Según las estadísticas del gobierno canadiense, el 19,6% de su población nació fuera de su territorio. Durante la primera década de siglo xxi, la composición de la inmigración en Canadá ha tenido cambios categoriales. Aunque en general el número de inmigrantes creció, los refugiados disminuyeron tanto en porcentaje del total de inmigración (del 13% al 9%), como en número (de 24.397 a 22.846). La reunificación familiar también disminuyó, como proporción del total de la inmigración (del 29% al 26%), pero aumentó en número (de 55.274 a 65.206). Por el contrario, la inmigración económica creció notablemente desde 1999, pasando de 109.249 a 153.492 inmigrantes, un aumento del 40%. Los inmigrantes económicos representan 6 de cada 10 inmigrantes en Canadá (2009) 2.

Para analizar el modelo canadiense de gestión de la inmigración, se debe tener en consideración que es un Estado federal y que la integración de los inmigrantes presenta desafíos particulares en este tipo de países. Ello debido, principalmente, a la gran cantidad de instancias políticas que participan en su regulación y gestión como uno de los objetos de la gobernanza multinivel. Además, en las federaciones con una o varias minorías nacionales, los recién llegados pueden alterar el equilibrio político, lo que genera tensiones con las minorías nacionales ya establecidas 3.

Keith Banting analiza cómo, en tres décadas, Canadá pasó de un régimen de inmigración e integración centralizado a uno altamente descentralizado. Los gobiernos provinciales son ahora actores poderosos en la selección y la integración de los inmigrantes. Sólo la naturalización sigue siendo una responsabilidad federal exclusiva 4.

Además, el sistema canadiense es hoy altamente asimétrico, con variadas relaciones entre el gobierno federal y las diferentes provincias. El catalizador inicial para este cambio fue propiciado por el proceso de autonomía de Quebec, el que provocó una descentralización más amplia a través de una serie de acuerdos bilaterales entre el gobierno federal y las provincias individuales.

En ese sentido, Banting sugiere que Canadá ofrece lecciones para los debates tradicionales sobre las fortalezas y debilidades de la gobernanza multinivel. La descentralización sin duda ha dado a las regiones una mayor capacidad para adaptar las políticas a las condiciones locales, y una mayor autonomía de Quebec, ha contribuido a la supervivencia de Canadá como un solo estado. Sin embargo, en otras dimensiones (igualdad de trato hacia los migrantes 5, coherencia política y “accountability”) el saldo no es tan positivo 6.

En la valoración de Banting, la descentralización asimétrica no ha hecho de Canadá, un lugar más justo. Los inmigrantes en circunstancias similares se tratan de manera diferente a través del país, y mientras que el nuevo régimen está contribuyendo a una distribución más equitativa de los inmigrantes en todo el país, el tratamiento desigual de las provincias es la producción de amargura en algunas partes del país. Canadá ha pasado de un mundo en el que un gobierno se encargó de todos los aspectos de la inmigración, al de ahora, en el que hay una responsabilidad confusa y difusa de cada uno de los niveles. Además lamenta la pérdida de coherencia de las políticas y la visión nacional 7.

Sin embargo, considero oportuna la prevención final que realiza Banting al respecto, en el sentido de que en el mundo de la gobernanza multinivel, no hay líneas rectas para el progreso en la materia.

El modelo canadiense de gestión de la diversidad de fuente migratoria, puede ser útil para la realidad chilena, más aún cuando nuestro país debate en paralelo una mayor descentralización y una reforma total de su sistema inmigratorio. Tomar en consideración las ventajas y desventajas que origina el traspaso de competencias del gobierno central a entidades descentralizadas (gobiernos regionales o municipios en nuestro caso) en materia migratoria, desde una perspectiva comparada con el caso canadiense puede ser un ejercicio recomendable para los desafíos chilenos en la materia.

 1 Véase “Las perspectivas de la inmigración en el próximo gobierno de Michelle Bachelet”

2 Estadísticas disponibles en: http://www.statcan.gc.ca/pub/11-402-x/2012000/pdf/ethnic-ethnique-eng.pdf

3 Joppke y Seidle (2012): Introduction. En: “Immigrant in Federal Countries”. Montréal y Kingston, McGill-Queen´s University Press, pp. 3-4.

4 Banting Keith (2012): Canada. En: “Immigrant in Federal Countries”. Montréal y Kingston, McGill-Queen´s University Press, 2012, pp. 79-89.

5 Al respecto un reciente trabajo sobre el Estado actual de la inmigración y las políticas multiculturales en Canadá, profundiza sobre los desafíos prácticos en la materia, véase: Kymlicka, Will (2010): The Current State of Multiculturalism in Canada. Minister of Public Works and Government Services Canada, 38p.

Banting (2012): 96-100.

7 Banting (2012): 104.

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Columnas

Abogado y Magíster en Derecho con mención en Derecho Público, Universidad de Chile. Máster en Gobernanza y Derechos Humanos, Universidad Autónoma de Madrid. Máster en Derecho Constitucional, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid. Doctorando en Derecho y Ciencia Política, Universidad Autónoma de Madrid.

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