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Chile es uno de los 134 países del mundo en que la trata de personas es un delito

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En el país, la Ley 20.507 prohíbe, desde 2011, todas las formas de trata de personas.
En 2008 se creó la Mesa Intersectorial sobre Trata de personas con el objetivo de coordinar las acciones, planes y programas en materia de prevención, represión y sanción, especialmente en casos de mujeres y niños en Chile.

Chile es uno de los 134 países del mundo en los que la trata de personas es un delito. La Ley 20.507 prohíbe todas las formas de trata de personas, sin embargo, eso no implica que el país esté exento de casos. Según el Informe Anual de EE.UU. sobre la Trata de Personas 2015, Chile es un país de tránsito, destino y origen para hombres, mujeres y niños víctimas de la trata.

“Se suele creer que la trata de personas es un problema que no afecta a Chile, sin embargo, ha habido casos muy graves de este tipo de esclavitud moderna”, señala Marcela Correa Benguria, Coordinadora Nacional de Incidencia del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM).

¿Qué es la trata de personas?

La trata de personas es todo acto de captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.

Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), cada año alrededor de 600.000 a 800.000 personas son trasladadas a través de fronteras internacionales para ser sometidas por redes de trata de personas, mientras que entidades como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) hablan de más de 20,9 millones de víctimas a nivel mundial. En el caso de Chile, en los últimos 4 años se han registrado 186 víctimas.

La característica esencial del delito de trata de personas es la cosificación de la persona: La víctima es transformada en un medio para beneficiar a terceros, generalmente económicamente, sometiéndola a condiciones que degradan su dignidad.

Las personas pueden ser víctimas de? explotación sexual (prostitución forzada, pornografía, pedofilia, turismo sexual, etc…), explotación laboral (doméstica, en fábricas, trabajos agrícolas, etc…) o explotación en prácticas como mendicidad, venta de órganos y embarazos forzados con fines de adopción, entre otros.

Un dato interesante es que si bien en el 54% de los casos los tratantes o reclutadores de las víctimas son personas extrañas y ajenas, en el 46% de los casos los tratantes son personas cercanas, incluso de la misma familia.

Las mujeres representan el 59% de las víctimas, mientras que el 17% son niñas, el 14% son hombres y el 10% son niños.

¿Está Chile preparado?

En el mundo 134 países han aprobado leyes para convertir la trata de personas en un delito y Chile es uno de ellos. Además de la Ley 20.507, promulgada en 2011, en 2008 se creó la Mesa Intersectorial sobre Trata de Personas con el objetivo de coordinar las acciones, planes y programas en materia de prevención, represión y sanción, especialmente en casos de mujeres y niños en Chile. Asimismo, en 2014 el gobierno estableció seis nuevos grupos de trabajo regionales contra la este delito.

Correa Benguria, señala que si bien las autoridades están preocupadas sobre este tema, muchos funcionarios siguen careciendo de conocimientos y recursos adecuados para identificar a las víctimas y remitirlos o proporcionar servicios especializados. No obstante, reconoce que durante el último tiempo ha habido un importante trabajo de sensibilización a funcionarios y a la sociedad civil.

“La trata de personas no es solo un problema de las autoridades. Como sociedad también somos responsables de identificarla, ayudar a las víctimas y condenar a los tratantes”, expresa Correa Benguria.

Por otro lado, la Coordinadora Nacional de Incidencia del SJM señala que existen diversos mitos en torno a la trata de personas en Chile que es necesario derribar. Por ejemplo, se suele creer que una persona no es víctima de trata si consintió el ingreso fronterizo ilegal, o que la situación de precariedad económica de las víctimas justifica las malas condiciones de trabajo que ofrecen los tratantes.

Otras creencias erradas son que es una problemática relacionada solamente con la prostitución de mujeres extranjeras, que la trata laboral es menos traumática que la que es con fines de explotación sexual, o que una víctima siempre estará feliz de ser rescatada.

Así las cosas, la experta considera que hay una gran tarea por hacer en materia de difusión y sensibilización.

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