¿Un blanco ideal?

La exposición mediática de los ciudadanos haitianos en Quilicura me hace pensar en la clase de mecanismos a los que recurrimos los seres humanos frente al miedo. Los discursos racistas -que atribuyen todos nuestros males al extranjero marcado negativamente por su fenotipo- sirven a dos propósitos que curiosamente son funcionales a los intereses de quienes nos gobiernan:

Nos ofrecen un blanco¿ideal? contra el cual descargar la furia por sentirnos vulnerables y mortales.

Nos dan la falsa sensación de control al supuestamente identificar con claridad al “enemigo poderoso”.

Lo curioso de estos discursos -así como el de tantas otras falacias- es que nos llegan a parecer razonables porque necesitamos desesperadamente creer (no pensar) que tenemos claridad cuando estamos ciegos, desorientados y despojados de nuestras certezas.

En otros tiempos y como medida sanitaria oficial se prohibió que las mujeres negras, amas de leche, siguieran cumpliendo esta función porque estaba “comprobado” que a través de la leche transmitían a los niños los “vicios de su raza”. Espero no sea necesario explicar el nivel de irracionalidad e ignorancia sobre la cual descansaba esta medida y cuánto se creía en ella.

Finalmente, si alguno piensa que el racismo (que [email protected] llaman xenofobia) afecta sólo al discriminado, se equivoca profunda y peligrosamente: La desintegración social nos afecta a [email protected] y nos pone en mayor peligro que cualquier virus imaginario o real. En medio del pánico el único camino posible es la reflexión y traer a la memoria que la aceptación del otro -como un otro legítimo- es lo que nos mantiene vivos y humanos.

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