El fallo de la Corte Suprema constituye un nuevo antecedente relevante en el debate sobre el trato que reciben las familias migrantes haitianas frente al control fronterizo chileno, al establecer que la autoridad migratoria no puede impedir de facto el ingreso al país de una madre extranjera, separándose de sus dos hijas chilenas, sin un acto administrativo formal que sustente esa decisión.
