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POBLACIÓN Y MIGRACIONES: PENSANDO EL CHILE DEL FUTURO

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El Gobierno ha manifestado la intención de enviar antes de fin de año 2012 un proyecto de nueva Ley Migratoria para remplazar la vigente que data de 1975 y reglamentada en 1984. Es una buena noticia pues abrirá el debate en el Congreso por la adecuación de esta normativa a los tratados internacionales y la realidad contemporánea que ilustra, obligando a nuestra sociedad a mejorar la inclusión social y el reconocimiento cultural comunitario.

Autor: Lorenzo Agar Corbinos¹

Con todo, más allá de las reformulaciones normativas que promueve la nueva Ley, en nuestro país hay un escaso abordaje académico y político de una filosofía migratoria; un qué hacer. En este sentido lo que Chile necesita es una amplia reflexión respecto de las futuras necesidades demográficas a la luz de distintas perspectivas: éticas, económicas, sociales, geopolíticas, entre otras.

El quinquenio 2040 – 2045 establece el primer momento en el cual se observaría en Chile un crecimiento natural anual de la población negativo (- 0,6%)². Actualmente (Censo 2012) este crecimiento, si bien es menguado, corresponde a un + 0,97% anual. Hoy la población de Chile orbita en torno a los 16,5 millones de habitantes, en 2040 esta alcanzará apenas los 20 millones. Perú duplicará la población de Chile para ese año. Cabe destacar este dato puesto que uno de cada tres inmigrantes en nuestro país es de esa nacionalidad.

Chile es uno de los países de América Latina y el Caribe que presentan una avanzada transición demográfica, coherente con un elevado desarrollo económico en las últimas décadas; mejores niveles de escolaridad y, sobre todo, una creciente participación de las mujeres en la actividad laboral como consecuencia de una mayor igualdad de género y activas políticas públicas en salud reproductiva propiciadas por los sucesivos gobiernos democráticos, a pesar de la oposición de sectores conservadores.

La esperanza de vida al nacer de los chilenos es hoy día de 79 años. La edad mediana es de 32 años. Para el periodo 2040 – 2045 la esperanza de vida subirá a los 82 años y la edad mediana se situará en 43 años. La proporción de personas mayores de 60 años es actualmente de 13% y se duplicará en el lapso comparativo antes mencionado. La carga para las personas en edad adulta activa aumentará ostensiblemente en las próximas décadas, sobre todo respecto para los adultos mayores, quienes presentan un gasto tres veces mayor que el segmento infantil incluido en la población dependiente.

La población extranjera residente en Chile orbita en torno a las 370 mil personas, cifra que representa aproximadamente un 2,2% de la población según el reciente Censo 2012. Un 70% son originarios de países de América del Sur, principalmente Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador y Colombia. Por cada 100 inmigrantes que residen en Chile hay 140 chilenos, nacidos en nuestro suelo, que viven en el extranjero.

Hoy en nuestro país se producen alrededor de 240 mil nacimientos anuales. En las mujeres inmigrantes la tasa de natalidad es mayor que en la población local. En 2011 nacieron poco más de 7 mil niños, ahora chilenos, de madre extranjera, representando casi un 3 por ciento del total de nacimientos en nuestro país. Según datos de Registro Civil, entre el año 2000 y 2011 han nacido poco más de 43 mil niños de madre extranjera. Seis de cada diez son hijos de ciudadanas peruanas. Y si consideramos que la inmigración procedente de países de América del Sur cobró vigor en los inicios de los años noventa, junto con la recuperación de la democracia, se deben sumar varios miles más de niños chilenos con padres de origen foráneo o productos de mestizajes internacionales.

En este sentido se constata la existencia hoy en día una generación entera y bastante numerosa de niños y jóvenes chilenos que forman parte de un nuevo grupo comunitario: son descendientes de primera generación de inmigrantes. Y en ese grupo existen importantes diferencias por nacionalidad de origen, mestizaje (hijo de padres de una misma nacionalidad; hijo de padres de nacionalidad extranjera distinta o hijos de padre o madre chileno con padre o madre extranjera).

Este grupo poblacional debe ser sujeto de políticas y reconocimiento específico. Viven en los márgenes de culturas. Es posible que rescaten lo mejor de ambos mundos: cohesión social con visibilidad multicultural o, en su defecto, renieguen de sus raíces o de la nueva patria que les hace sentir distintos y puede incluso discriminarlo por su origen nacional o étnico.

Se han visto incipientes intentos de diálogo intercultural participativo en algunos colegios de Santiago Centro en donde los estudiantes extranjeros alcanzan porcentajes importantes. Según cifras del MINEDUC la matrícula de inmigrantes durante el 2011 fue de aproximadamente 28 mil estudiantes: un 70% en la educación básica y un 30% en la media. Y estas cifras por cierto no incluyen el grupo de descendientes de la primera generación antes descrito.

Respecto del qué hacer cabe considerar que la tendencia hacia la baja demográfica absoluta de Chile en 30 años más nos coloca en una encrucijada de la mayor importancia. No somos un país de tránsito, sino que por nuestra loca geografía quienes vienen a nuestra tierra lo hacen con una intención precisa de residencia definitiva. Esta ha sido nuestra experiencia histórica de las migraciones europeas y asiáticas, de mediados del siglo XIX e inicios del siglo XX y que contribuyeron al desarrollo modernizador de Chile.

Estamos a tiempo de tomar acciones decididas respecto de las nuevas migraciones, las cuales se instalan ahora en un contexto de posmodernidad y globalización, con el fin de permitirles una adecuada cohesión social que reconozca y potencie la diversidad cultural. Los inmigrantes aportan por diferentes vías al crecimiento demográfico: por su inmediata suma en el número poblacional; porque son más jóvenes y en consecuencia se encuentran en edad reproductiva; porque son más mujeres que hombres y, finalmente, porque mantienen los niveles de fecundidad de sus países de origen, más elevados que los de Chile.

Es necesario pues, para que Chile de un paso más hacia la formación de una sociedad inclusiva y multicultural, además de vitalizar su estructura demográfica, reflexione en una Ley Migratoria que considere todos estos aspectos de sociedad y no solo se aboque a una definición jurídica de su ordenamiento en el territorio nacional.

¹Sociólogo, Ph.D. Prof. U. de Chile. 

 ²A la luz de los resultados del Censo 2012, los cuales han mostrado cifras demográficas muy por debajo de las estimaciones de CELADE / CEPAL, el inicio del crecimiento negativo podría adelantarse en varios años.

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