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Abre los ojos

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Mujer, no se trata de que milites en un grupo feminista, que salgas a marchar en pelota a cuerpo pintado con un “no” a la penalización del aborto escrito en tu espalda, ni que entregues panfletos, o marches cargando carteles con fotos de mujeres golpeadas abogando la protección a la violencia de género (aunque si te atreves a eso estarás dando un gran paso). Es más simple de lo que crees, es empezar por detectar. Lee el libro que nadie te regalaría, piensa, duda de lo certero, critica lo que te acomoda, opina donde no quieran tu opinión, interrógate el por qué y el cómo de tantas cosas cotidianas, analiza el lenguaje con el que te mueves, el patrón discursivo que hay dentro de ti, desde quién hablas, desde qué lugar. Descubre la desigualdad encubierta y disfrazada de diferencia. Qué importa si eres psicóloga, socióloga, dueña de casa, filosofa, médica, diseñadora, ingeniera, abogada, estudiante, joven, vieja, chilena, boliviana, peruana o de donde sea; qué importan tus hobbies, tus intereses, posición sexual u orientación sexual favorita… eres mujer!!!

No te avergüences de tu cuerpo, de estar más gorda o más flaca, de ser plana, de ser tetona, no te avergüences de tu regla, es tú sangre, cuando te llega no te “enfermas” ni te “indispones”, cuando te llega solo recuerdas que puedes dar vida, dar vida cuando quieras y cuando no, no.

No te atrevas a pensar que cuando te embarazas “prestas tu cuerpo”, que existe un “instinto” materno, que cuando nace tu hija/o te “mejoras” y que si abortas eres asesina. Menos siquiera te acerques a creer que cuando te levantan la voz o la mano tienes la culpa.

No dejes que te toquen cuando no quieres, ¡un no es un no! Y si lo hacen por fuerza ¡dilo! ¡Cuéntalo! ¡Háblalo! ¡Denuncia! Ten sexo con quien quieras, como quieras y todo lo que quieras. Deja de desear que te deseen, antes de desear tú misma, sé sujeto, no eres un objeto sexual.

Abre los ojos, no hay que ser artista ni intelectual, ni una “histérica galopante”, ni esas minas raras que pueden pensar que somos las que hablamos de esto, no es necesario eso para ser conscientes de cómo el patriarcado se encarna en nuestros cuerpos oprimiéndonos, controlándonos, callando e invisivilizando nuestras voces al punto en que no es fácil comenzar a ver.

Ámate, cuídate e infórmate. Es tú misión. A quienes debieran protegerte no les interesa que te mueras por un aborto mal hecho, ni que críes hijos que no tienes cómo criar, ser madre puede ser maravilloso, pero no es ser mujer. Lee, piensa, duda, lucha, ve, interviene, reclama y usa tu espacio, se la única dueña de tu cuerpo y tu voz.

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Columnas

Psicóloga, Universidad Católica del Norte. Magíster en Psicología Clínica, Mención teoría y clínica Psicoanalítica, Universidad Diego Portales.

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