Casa Columnas La xenofobia ha encontrado su hogar

La xenofobia ha encontrado su hogar

La xenofobia ha encontrado su hogar

En Europa, múltiples movimientos políticos–sociales de fondo ultraderechista han cobrado más fuerza estos últimos años a raíz del escenario económico actual. El desempleo, la pérdida creciente del estado de bienestar , la corrupción en la clase política y la desilusión ante el proyecto de la Comunidad Europea, han conformado un caldo de cultivo, que ha producido un repliegue a lo nacional, permitiendo que ideas xenófobas circulen con fluidez en lo colectivo, situando en la diana al otro, al ajeno, al inmigrante.

Sólo por nombrar a algunos de éstos grupos, podemos destacar a “Aurora Dorada”, fuerza política griega que busca “limpiar” el país de inmigrantes no europeos, declarándose como un movimiento, que pretende restituir los valores a la ciudadanía griega, apelando al valor y el honor de la sangre Helénica. Con sus propuestas, reclaman que los recursos del país sólo sean para los nacidos en el territorio y no dudan en endurecer sus políticas de inmigración. En sus fronteras han puesto vallas de 10 metros para bloquear el paso e intentan sacar adelante una segunda propuesta mucho más radical, minar los espacios fronterizos.

En Hungría tenemos a los “Jobbik” (movimiento por una Hungría mejor). Se declaran nacionalistas, patriotas y cristianos. Buscan expulsar a personas de etnia gitana y judía puesto que suponen una clara amenaza para la seguridad y los valores del país. Son la tercera fuerza política y han alcanzado una alta participación desde su formación en el año 2003, congregando en sus filas a jóvenes, muchos de ellos con alta formación.

En el territorio español, específicamente en Catalunya, desde el año 2002 existe una pequeña fuerza política también de ultraderecha, llamada “Plataforma per Catalunya”, su objetivo es devolver una identidad que, según ellos, se ha perdido a raíz de la irrupción de los inmigrantes. Estos últimos también son culpables de la delincuencia y de captar las ayudas sociales. El mundo del Islam se ha convertido en el blanco de sus campañas políticas, acusan que éstos trastocan los valores de la cultura occidental y son un peligro para la democracia en el territorio.

En Francia, “La Génération Identitaire” (Bloque identitario), es uno de los movimientos de ultraderecha que ha cobrado un gran empuje estos últimos años. Esta fuerza está compuesta por jóvenes, quienes reivindican la raza y la herencia europea, y por otra parte, rechazan a las multinacionales, el mestizaje étnico, la inmigración y el sistema político actual.

Desgranando el manifiesto visual del Bloque identitario que circula por la red , encontramos en su discurso, como la fuente de todos los males a un sistema político y social que ha permitido que se descuide la cultura autóctona en pro de la multiculturalidad, la cual según su perspectiva, ha destrozado la identidad del país, obligando a los suyos a un mestizaje impuesto. Dicen estar cansados de la diversidad, de la libertad sexual y de la continua preocupación por los inmigrantes, cuando el acento debiese estar por ejemplo, en el desempleo de los nacionales. Están dispuestos a luchar y si es necesario declarar la guerra lo harán.

Todos estos grupos cuentan con un factor común, la xenofobia, y no tienen tapujo alguno a reconocerlo, de hecho es parte fundamental de sus manifiestos y decálogos. Islámicos, judíos, gitanos, inmigrantes en general, se han convertido en el objetivo, para ellos, los de “afuera” son los responsables de la mayoría de los problemas que sufren. Han irrumpido en el territorio, haciendo sentir a los defensores de éstos movimientos, amenazados, con la sensación de haber perdido el control de sus espacios y de paso, de su identidad, algo que por tierra les pertenece, según su perspectiva.

Lamentablemente ésta historia no es nueva, estamos ante el resurgimiento de algo que ya conocemos, frente a la crisis se acusa al otro, al extraño, y la expulsión se propaga abiertamente como solución.

La inmigración en Chile para muchos es un tema sin resolver, las políticas públicas se pronuncian muy poco al respecto, y cuando digo esto, no me refiero a leyes de extranjería, si no a planes de integración por ejemplo. Si bien es cierto, Chile no cuenta con un alto número de inmigrantes como la mayoría de países Europeos, sin embargo de un tiempo a ésta parte, se ha convertido en un lugar de destino para muchas personas que buscan por diversos motivos asentarse en el país. Éste proceso desde un comienzo no ha estado exento de problemas, y al igual que en Europa, se ha construido una imagen negativa del inmigrante, siendo percibido “como amenaza y competición”. En cuanto a la acción de grupos radicales, hemos sido testigos de cómo algunos grupúsculos han golpeado a personas simplemente por su condición sexual o étnica, apelando a los mismos fundamentos irracionales de los movimientos de ultraderecha antes mencionados, “preservación de una raza, de una sangre, de una identidad”.

Observando el panorama cabe preguntarse, ¿Qué tan lejos estamos de reproducir éste fenómeno? , ¿Llegará el día en que existan fuerzas políticas con representación que intenten imitar este tipo de ideologías?, ¿Permitiremos esto?

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