El miércoles 11 de febrero, desde el Kilombo Negrocentricxs realizamos el lanzamiento del libro «El pacto de la blanquitud», originalmente escrito por Cida Bento, traducido al español por Iris Barbosa y Marcelo Sanhueza, y traído al país por LOM Ediciones. Esta instancia fue llevada a cabo en el Centro Cultural España (CCE), y permitió la discusión en torno a los postulados de Bento, que parecen ser muy novedosos para el contexto chileno, donde aún aparenta ser incipiente la discusión más profunda respecto a la estructura de los procesos de racialización y sus consecuencias subjetivas, materiales, sistemáticas y cotidianas.
«O Pacto da branquitude», como se titula el libro en su idioma original, es publicado en 2022 por Companhia das Letras, y puede pensarse como el resultado del recorrido intelectual y profesional de Cida Bento, psicóloga con experiencia en el área de recursos humanos e investigadora de las relaciones étnico-raciales en el ámbito laboral. Su trayectoria académica incluye el magíster, concluido en 1992, con la disertación «Resgatando a minha bisavó – discriminação racial e resistência na voz dos trabalhadores negros», y el doctorado defendido en la Universidad de São Paulo en 2002, titulado «Pactos narcísicos no racismo: branquitude e poder nas organizações empresariais e no poder público». Además de su producción académica, Bento es fundadora del Centro de Estudios de las Relaciones de Trabajo y Desigualdades (CEERT), organización orientada a la denuncia del racismo estructural e institucional y a la promoción de la equidad racial en las instituciones.
En el libro, la autora retoma y actualiza el concepto de «pacto narcísico de la blanquitud», formulado en su tesis doctoral. La idea central es que la blanquitud opera mediante acuerdos colectivos, no verbalizados, que garantizan la mantención de privilegios históricos asociados a la población blanca. Estos pactos funcionan como mecanismos de autopreservación, sostenidos por el silencio en torno a la herencia esclavista y por la naturalización de las desigualdades. Bento dialoga con referentes como René Kaës, especialmente con la noción de pacto denegatorio, para pensar cómo elementos innombrables de la historia colectiva son reprimidos y transmitidos entre generaciones.
También articula aportes de autores como Charles Mills, al discutir la “ignorancia blanca”, entendida como una elección social respecto de qué recordar y qué olvidar. La obra sostiene que la blanquitud debe comprenderse como una estructura histórica y social, distinta del individuo blanco, marcada por la repetición de lugares de poder asegurados a lo largo del proceso colonial y del desarrollo del capitalismo racial. La autora examina cómo discursos de meritocracia, democracia racial y cordialidad operan como dispositivos que encubren jerarquías raciales persistentes.
En los capítulos iniciales Bento presenta la formación histórica de la blanquitud en el contexto de la expansión colonial europea y analiza su consolidación como patrón normativo. En los capítulos siguientes, la autora profundiza en las dimensiones políticas e institucionales de la blanquitud. Luego analiza la situación histórica y contemporánea de las mujeres negras, con especial atención al trabajo doméstico y a la persistencia de relaciones de subordinación. Finalmente sitúa el análisis en el contexto político reciente, marcado por el ascenso de discursos autoritarios y la retracción de derechos sociales.
El libro articula relato autobiográfico, investigación académica y análisis sociopolítico para examinar la persistencia del racismo estructural en Brasil. La autora combina referencias teóricas, datos empíricos y experiencias institucionales para sostener la tesis de que la blanquitud constituye un lugar de poder históricamente construido y continuamente reproducido. La obra concluye con la defensa de una agenda de enfrentamiento basada en la organización colectiva, la revisión de las estructuras organizacionales y el reconocimiento explícito de las desigualdades raciales como condición para su superación.
Su traducción fue llevada a cabo por Iris Barbosa, profesora de lengua y literaturas hispanófonas con una larga trayectoria en investigación, y con una extensa formación en literatura. Iris es una mujer brasilera que migró a Chile a propósito de sus estudios de posgrado, y por ende, pudo conocer algunos aspectos de la idiosincrasia racial que opera en Santiago de Chile durante su estadía. Es una persona con un bagaje teórico significativo, que demuestra un gran reconocimiento a la sensibilidad del lenguaje, y a las implicancias que esta tiene al momento de traducir un texto. En relación con esto, Iris menciona que el proceso de traducción no implica sólo la dimensión de lo literal, sino que también encompasa una interpretación cultural, a propósito de las diferencias que hay entre la teorización racial que ya ha tenido lugar por décadas en Brasil, versus la aparentemente incipiente elaboración que existe en Chile de los procesos raciales.
Lo anterior es uno de los hilos que guiaron la conversación en el lanzamiento, a propósito de pensar el valor que tienen los postulados de la Dra. Bento en el contexto chileno, que aún relega el racismo a una dimensión tácita, no simbolizada, y que por ende, permanece condenada a la repetición, en términos psicoanalíticos. Es decir, tal como postula Freud en su metapsicología, aquello que no se simboliza, y que no se encarna en el mundo del lenguaje, sigue operando de forma inconsciente, generando su repetición. En efecto, desde las trincheras de la lucha antirracista, lo que se observa es una negación de la discusión de los procesos raciales de Chile, y su rol en la repartición del trabajo, de los afectos, y del lugar que se permite a los sujetos que habitan este territorio.
En el lanzamiento se toca otro aspecto relevante desde el punto de vista psicoanalítico: el timing, o la dimensión temporal en que sucede la evidenciación de lo que concierne a la racialización en el país. ¿Está Chile atrasado en la conversación sobre raza y racismo dentro del contexto Latinoamericano? Sin duda, existe un legado de personas indígenas y negras que han disputado la noción de que Chile es un país mayoritariamente blanco, y consecuentemente, donde no opera con tanto énfasis el racismo en su estructura social.
Retornando al timing, la forma en la que opera el mecanismo de hacer consciente lo inconsciente no responde a cronómentros externos, o en términos psicoanalíticos, al «tiempo cronológico», sino que, al «tiempo lógico» de cada proceso. Si en Chile se ha demorado en explícitar de forma más general las problemáticas raciales, es porque es una nación que emerge con sus propias particularidades coloniales y territoriales. Respecto a esto, ya se ha hablado en otros lugares, incluso en otras de mis columnas sobre los procesos específicos de «chilenización» de la población que habita este país, y sobre la evidencia de personas negras e indígenas que históricamente lo han constituído, incluso de la existencia de movimientos antirracistas y de resistencia cultural que insisten y se inscriben en los márgenes del relato hegemónico, de la supuesta blanquitud generalizada de Chile.
No obstante, en este texto no se busca la permanencia en el momento del trauma anterior, ni a la indulgencia de las obsesiones con el futuro. En cambio, se invita a pensar los posibles agenciamientos que se disciernen en el aquí y ahora, es decir, a la posibilidad de poner en palabras lo que actualmente deriva de la estructura racista que da forma a las relaciones de trabajo en Chile, del capitalismo racial, para así tejer otras formas de relación, no en la lógica de blancos versus negros, sino como una red de cómplices antirracistas que comprenden las coordenadas de su propia opresión, pero también las potencialidades desde sus lugares de acción.
Durante su presentación, Iris Barbosa trae al presente casos recientes donde se logra observar en carne viva el pacto de la blanquitud; mujeres negras viviendo en condiciones análogas a la esclavitud en un Brasil democrático –para algunos–. No se está hablando de siglo XIX, sino del presente, y de la perversidad vigente en las relaciones raciales de ese país. Pero luego de cierto escrutínio ¿emerge Chile como una sociedad «extremadamente más civilizada» y superior a la vorágine racista de Brasil? Para responder parcialmente esta pregunta, les invito a dirigirse al trabajo de la doctora Pamela Caro, trabajadora social y académica que ha investigado extensamente las precarias condiciones laborales del ámbito de la agricultura en Chile, y que ha desvelado algunos aspectos materiales, políticos, subjetivos y afectivos que emanan de estas.
¿Cómo se reparte la violencia y la miseria en nuestras sociedades actuales? ¿Cómo se recrudecen estas reparticiones cuándo entramos en procesos históricos de mayor represión y totalitarismo? «El Informe de Brodeck», de Philippe Claudel, es una novela que examina la ruptura de lazos y la traición que se vive en la toma de poder del nazismo, donde miembros de una misma comunidad delatan a los integrantes que tienen un origen etnico distinto al canon ario, condenandolos a los horrores de los campos de concentración. Uno de los personajes del libro relata la fábula de las Rex Flamae, una especie de mariposa que vive en grupo y acepta otras especies de mariposa, pero que al verse en peligro ante un depredador voraz, emite un mensaje que solo las mariposas de su misma especie comprenden, salvándose así, mientras las mariposas extranjeras son devoradas. En este sentido «El Pacto de la Blanquitud» nos convoca a pensar algunos de los aspectos tácitos y explicitos de cómo se decide qué mariposas se salvan, y cuales sucumben ante la voracidad y la depredación.
Como última provocación, deseo enfatizar que en su postulado original, Cida Bento habla del pacto narcísico de la blanquitud. No es azaroso que haya mencionado a lo largo de este texto algunas posturas psicoanalíticas, ya que es Bento quién, siguiendo el legado de autores como Frantz Fanon, Lelia González, Neusa Santos Souza y Virgínia Bicudo, hilvana filosofía, economía, política y psicoanálisis, para así ofrendar una comprensión caleidoscópica del racismo y la condición humana. Es relevante que opte por usar el narcisismo para pensar el sistema de la blanquitud, puesto que, en palabras de Freud, «el amor por sí mismo sólo encuentra barrera en el amor por el otro». En el mito de Narciso, el joven al ver su reflexión en el agua, no logra separarse de esta y permanece inmóvil allí hasta perecer. Este es el riesgo de vivir sin el Otro; perecer consumido por la propia imagen, desfallecer inserto en la masturbación, y evitar la fuerza creativa del conflicto por no salir del incesto. La cultura avanza –según Freud– gracias a que salimos del incesto. Poner en palabras el pacto de la blanquitud es abrir mano de la fascinación con el Yo, y con el «Nosotros» que se construye en base a la subalternización, para poder dar cuenta que el encuentro con el Otro es imperativo para salir del ensimismamiento que nos enferma. Finalmente, a quiénes haya logrado interesar con esta columna, pueden encontrar el libro «El Pacto de la Blanquitud» a la venta en LOM.cl y en la Librería GAM. Asimismo, dejo algunos registros del lanzamiento en el Instagram del Kilombo Negrocentricxs.
