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Girardi: No, No es xenofobia, es Racismo Médico

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La actual crisis del VIH en Chile ha puesto a diversos actores políticos a tratar de encontrar algunos factores, causas, explicaciones, en fin, suposiciones de todo tipo que circulan intentando dar sentido a lo que acontece en nuestro país. Por un momento, el senador Guido Girardi (PPD), argumentó sobre el conservadurismo en el país como uno de los factores en este crecimiento. Hasta ese momento la explicación era razonable. Porque en un contexto en el cual, al menos durante los últimos 30 años:

  • Se liberalizan las relaciones a todo nivel en la sociedad chilena, con ello se desdibuja el vínculo conyugal, abriendo paso a otras formas de relaciones de pareja más flexibles (Olavarría ha desarrollado con mayor detalle este dato sociológico durante toda la post-dictadura).
  • Una tendencia antropológica de nuestra época a la experimentación en el cuerpo (a todo nivel, no solo sexual).
  • La irrupción de prácticas como “bareback” o “sexo a pelo” y la mayor fluidez de los encuentros sexuales casuales, lo que se explica en el crecimiento de las ciudades y la liberalización de los espacios íntimos.
  • Una “pornografización” y erotización de la cultura y la promoción del acto sexual en casi todos los artefactos de consumo de cultura juvenil.
  • Diversas investigadoras como Irma Palma o Jimena Silva, pueden dar cuenta del cambiante mundo de las sexualidades juveniles las últimas décadas, existen re-significaciones sobre el auto- cuidado, la monogamia, el matrimonio, y el acto sexual. Entre ellas, esto ha incluido como práctica de prevención, el sexo anal u otras prácticas, sin preservativo.
  • Mientras todo este escenario se desenvuelve, existen políticas activas de desinformación operando en las escuelas e instituciones. El conservadurismo gobierna en dichos espacios. Por lo que mientras todo este cambio cultural está ocurriendo tenemos personas en las instituciones donde asisten nuestras/os niñas, niños y jóvenes al menos durante los últimos 30 años, proponiendo la abstinencia de las relaciones sexuales,   la pareja única y en menor medida, el uso del condón. Los condones no se reparten en los establecimientos de educación media, salvo con fines educativos o porque alguna organización externa lo haga. En los consultorios, al menos hasta hace poco, la entrega de condones no se realiza a jóvenes en uniforme escolar.

Si agregamos a este escenario la trayectoria de las migraciones americanas a Chile, podríamos encontrar que no es tan fácil relacionar el hecho de que como están llegando personas de Haití, y en ese país existe una alta prevalencia de VIH, se deba a ello el aumento de casos.

Girardi cambia de parecer y parece encontrar un factor externo, más poderoso que el conservadurismo y sus efectos sobre nuestras prácticas y hábitos, como la llegada de migrantes haitianos.  En primer lugar, cuando Girardi hace esa aseveración, nuevamente pone como chivo expiatorio de los males a los inmigrantes, comenzando a argumentar “no es xenofobia”, pero atribuye el hecho del aumento de casos como un factor importante, a la presencia de haitianas y haitianos en nuestro país, con el contenido de que si hay varios infectados en ese país, pueden estar llegando numerosos casos e infectando. Esa asociación es marginal frente al panorama nacional.

En segundo Lugar, con ese gesto Girardi, busca quitarle completa responsabilidad al Estado y a los gobiernos de los últimos 25 años. Es cuestionable la forma en cómo la ciudadanía chilena incorpora a su vida sexual el uso de preservativo. Si esa forma es la que está fallando, entonces aquí el problema somos nosotros y no se debe a una consecuencia de la migración como desea mostrar el señor Girardi. Si chilenas y chilenos incorporásemos otras formas de cuidado, vengan 100 o 500 casos de VIH del país que sea, el contagio sería menor. Por lo que este aumento en los casos, se explica más bien por los conocimientos, prácticas y hábitos de  las y los chilenos, que por una “invasión”: de propagación de la enfermedad.

El racismo médico se caracteriza por atribuir enfermedades y otro tipo de afecciones a sujetos por la cultura o nación de procedencia, si bien los datos estadísticos se presentan como una verdad, no es la única razón, ni un factor determinante para leer la realidad local. Porque al hacerlo Girardi también hace otra cosa, dice que esta vez, las y los negros contagian. Y también, por otra parte, Girardi hace otra cosa, revitaliza la necesaria securitización de las migraciones, y que se aplicará de manera arbitraria.

El país falló, como lo ha hecho los últimos 30 años en materia de educación sexual y prevención del VIH, salvo un momento inicial a comienzos de los 90’s, en los gobiernos de la concertación, donde se establecieron medidas interesantes para abordar la prevención, en todos los niveles, y frenar el contagio de casos de VIH. Sin embargo el conservadurismo triunfó y se dejó de hablar de sexualidad en las escuelas, salvo por las repetitivas fotografías de genitales enfermos, por el incesante discurso del “hombre y la mujer”, eso se conocía y aun es lo que se conoce sobre la sexualidad. Hay responsabilidades políticas.

El país ha fallado y esta vez, en ningún caso puede ser culpa de las y los haitianos. Bajo ninguna justificación esta crisis que demuestra el fracaso del gobierno conservador sobre la sexualidad en nuestra sociedad, debe convertirse en un argumento racista.

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Columnas

Psicólogo y Magíster en Psicología Social, Trabaja como Coordinador de la Unidad de Atención a Inmigrantes de CIAP de UCN Antofagasta. Esta opinión solo representa al sujeto quien las emite y no involucra un pronunciamiento de UCN respecto al tema. Integrante de la Red Nacional de Organizaciones Migrantes y Promigrantes.

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